jueves, 19 de marzo de 2009

La crisis de identidad del gen

Genética. Carl Zimmer, del periódico The New York Times, así ha llamado a esta nueva etapa de la genética, cuando el conocimiento del genoma ha desvelado mayores misterios sobre lo que realmente ocurre dentro de nuestro ADN.

Mientras más conocemos sobre nuestro ADN, más reconocemos nuestro desconocimiento. Este parece ser el lema del genetista moderno que se encuentra ahora frente a un genoma que una vez pensó conocer y a genes que resultan ser una minoría dentro de la famosa hélice en los cromosomas. Así es, cien años desde que el genetista danés Wilhelm Johanssen le llamara gen a eso que heredamos de nuestros padres y todavía continuamos descubriendo novedades en la base de nuestra biología. Y no es para menos, millones de años de evolución han producido un complejo equipo biológico que hoy nos hacen lo que somos, la especie dominante sobre el planeta.

Al principio era más simple. Genes que producen proteínas, genes que heredamos de nuestros padres y nos otorgan ciertas características o nos desfavorecen con enfermedades, genes con funciones exactas. Pero la historia se ha transfigurado en algo mucho más complejo, como todas las buenas historias. El genoma, dicen los investigadores, es mucho más que los genes, de hecho, estas unidades de ADN son la minoría en este conglomerado de otros químicos, como los ARN, y moléculas que parecen tener funciones tan específicas como las que solíamos otorgarles a los genes.

“Los científicos, para la mitad de la década de los sesenta, ya tenían una definición clara de lo que era un gen, una unidad de ADN encargada de codificar las instrucciones para manufacturar proteínas, además, era también la unidad fundamental de la herencia”, escribió Zimmer en el periódico neoyorquino.

Sin embargo, estudio con gemelos idénticos, los clones de las naturaleza, cuyos resultados hemos publicado aquí en Ciencia, descubrieron que estos hermanos no son tan idénticos, más aún, estas diferencias no se deben precisamente a sus genes sino a otras moléculas que también habitan en nuestros genomas. De nuevas investigaciones surgieron más excepciones a la precisa definición del gen y los conceptos sobre el genoma ya no son tan claros ni simples. Hay mucho más allí dentro que desconocemos.

El siglo XXI trajo consigo la decodificación del genoma con más complejidades. Los investigadores lograron marcar todos esos genes que codifican proteínas pero un 98.8 por ciento del genoma quedó sin explorar, desde entonces, otro nuevo mapa genético ha comenzado a surgir, con nuevos inquilinos y definiciones.

Los genes raros
Los genetistas están trabajando ahora en otro tipo de genoma humano, uno que va más allá de sus genes. Varios programas han iniciado una labor hacia el conocimiento complejo de todos los habitantes del ADN y sus funciones. Uno de ellos, conocido como Encode, ha descubierto que el genoma está repleto de “genes raros”. Tanto así, que para muchos científicos esto ya no es una excepción sino la regla. “Ahora sabemos que un solo gen es capaz de producir más de una proteína”, expresó Thomas R. Gingeras, de Encode. “Las células toman partes de los genes y elaboran otras proteínas con ellos, sabíamos que eso ocurría pero antes no teníamos idea de que era tan común”. Más aún, aseguran los investigadores, las células pueden hasta tomar pedazos de genes que se encuentran lejos uno del otro, hasta de genes de otros cromosomas, algo que se estimaba completamente irregular.

El otro canal de la herencia
No todo lo que heredas viene de los genes de tus padres. De hecho, muchas de estas diferencias son adquiridas debido a moléculas en el genoma que no tienen que ver con las unidades genéticas. Ciertamente, elaborados estudios genéticos, al respecto, han reflejado resultados similares tanto en plantas como en seres humanos. Organismos pueden heredar los mismos genes de sus padres pero diferencias en características llegan como resultado de otros químicos, como grupos metílicos. Son las conocidas marcas epigenéticas, esenciales para que las células tomen la forma corporal final. “Una vez las células comprenden estas marcas, se adhieren tercamente a ellas porque las ayudan a recordar cuáles genes guardar y cuáles nunca activar”, afirmaron.

Hallan receptor del transexual

Genética. Un equipo de investigadores australianos ha descubierto un receptor molecular en los genomas de los transexuales que está vinculado con la regulación de la testosterona y que puede debilitar estas señalizaciones.

Estudios recientes afirman que la singular cultura humana es el impulso que en estos momentos acelera nuestra evolución. De hecho, un grupo de científicos está muy seguro de que el desarrollo humano es tan veloz, especialmente en los últimos siglos, que ha sido la tecnología la que ha suplantado a la selección natural a la hora de guiar cambios en nuestros genes. No obstante, estas transformaciones están ocurriendo tan velozmente que ni el genoma es capaz de alcanzarlas.

Ayer, en un interesante artículo en la revista The Atlantic, la periodista Hanna Rosin profundiza en una nueva ola desatada por conductas irregulares en niños cada vez más pequeños. Rosin inicia su investigación con Brandon, un niño de ocho años hijo de militares estadounidenses, tanto la madre como el padre pertenecen al ejército, y criado en un pueblo pequeño donde la homosexualidad no es una conducta bien vista. Aún así, desde que Brandon comenzó a hablar su único deseo era ser niña. Desde vestirse hasta jugar con muñecas, su vida parecía estar al revés y sus padres no tenían idea de qué hacer. Brandon, como podrán imaginar, no es el único y en un mundo regido por la comunicación rápida, no tomó mucho tiempo para que los padres descubrieran un enorme grupo de personas con el mismo problema. “Desorden de identidad de género” le llaman y ahora existen dos vertientes que se encargan de intentar lidiar con el problema.

La discusión comienzo en el antiguo problema del medio o la biología. Las hipótesis de décadas anteriores han ido cambiando gracias a los descubrimientos científicos, pero aún quedan personas que piensan que muchas conductas pueden ser cambiadas con terapias y que la biología, aunque guíe nuestras vidas, no es el destino. Desde que la historia de David Reimer (ver cuadro) se hiciera pública, la percepción sobre la identidad sexual ha cambiado mucho. Ahora, el nuevo descubrimiento por parte de científicos australianos pone un poco más de peso en la parte de la biología. Los investigadores observaron cambios en tres genes que han sido vinculados a la identidad sexual, en un grupo de hombres transexuales, es decir, personas que nacieron varones pero que luego decidieron cambiar de sexo.

“Observamos que los transexuales poseen una versión más larga de un receptor andrógeno del gen que está relacionado con la testosterona. Esto puede causar señales más débiles de la hormona”, explicó el profesor Vincent Harley, uno de los autores.

La historia de David Reimer
El caso de Reimer es bastante particular. El bebé fue víctima de una mala circuncisión que lo dejó castrado y los padres lo llevaron donde el doctor John Money que les recomendó operarlo, convertirlo en una niña y nunca decirle una palabra del asunto. Money estaba convencido de que la sexualidad no es biológica, es decir, no es innata y que Reimer se acostumbraría a ser mujer. Money reportó el progreso positivo de David y hasta escribió un libro al respecto. Pero la vida de David no era tan color de rosa como parecía. El hombre convertido en mujer nunca pudo acostumbrarse. A los 14 años estaba tan frustrado y deprimido con su vida que sus padres le dijeron la verdad, al final, Reimer se realizó una faloplastia (creación de un pene) y se casó con una mujer. Pero no fue feliz y se suicidó a los 38 años, dejando claro que la identidad sexual sí es innata y proviene de los genes y el cerebro.

El problema de los bloqueadores
Un sinnúmero de niños que llegan a la pubertad con “el cuerpo errado”, están siendo tratados con bloqueadores. Son pequeños como Brandon, tanto varones como hembras, que desde que tienen conciencia sobre sí mismos desean ser del sexo opuesto y actúan de forma tan particular que los padres no saben cómo manejarlos. Como terapia frente al problema surgió en Holanda una manera de cambiar el sexo antes de que sea muy tarde. Se trata de bloqueadores hormonales que si son inyectados antes de que el niño alcance la pubertad, detiene el desarrollo normal y permite que el médico manipule la transformación. Así, las niñas detienen el crecimiento de sus senos y los niños de la barba y demás pelos masculinos. Todo lo sexual se detiene y la persona puede comenzar con un cambio de género. Los padres de Brandon han decidido hacer esto con el niño aunque otros médicos aún persisten en que estas conductas pueden ser cambiadas antes de tomar medidas drásticas.

El papiloma ayuda al cáncer

Genética. Investigadores de la Universidad de California en Los Angeles han descubierto que este virus, que se transmite sexualmente, no sólo fortalece al cáncer sino que lo ayuda a extenderse por el cuerpo y a resistir las drogas.

Todo organismo tiene una forma “inteligente” de adaptarse a su medio para crecer y reproducirse. Los virus, las bacterias y otras enfermedades, el cáncer es un ejemplo perfecto, transforman sus estrategias para progresar dentro de nuestros cuerpos y apoderarse de la última célula que permanezca viva. Ahora, un nuevo estudio muestra cómo el virus del papiloma humano no sólo “ayuda” a fortalecer el cáncer contra las terapias sino que también le facilita su expansión por el cuello del útero.

Los especialistas explican que, virtualmente todo cáncer humano pasa por un estado conocido como hipoxia intratumoral cuando el tumor carece de oxígeno suficiente. Sin embargo, en el caso del cáncer producido por el virus del papiloma humano (VPH), las cosas son mucho peores.

“Este cáncer se aprovecha del estado de hipoxia del tumor al producir una proteína que activa señalizaciones celulares que ayudan al cáncer a crecer, extenderse y sobrevivir”, escribieron los investigadores. “El resultado es una prognosis terrible para las víctimas de la enfermedad”.

El experimento fue llevado a cabo por un equipo de investigadores en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) y los resultados salen publicados hoy, noviembre 4, en el diario científico “Cells”. Los expertos esperan comprender mejor el procedimiento para combatir con más efectividad tanto el cáncer como el virus del papiloma.

“Lo que deseamos es conseguir una forma de que el cáncer se detenga, es lo lógico. Esta investigación ofrece pistas sobre su expansión y su fortalecimiento, si tenemos claro cómo el VPH beneficia la fortaleza de la enfermedad entonces estaremos más cercanos a descubrir una forma de detenerlo antes de que sea muy tarde”, expresó el doctor Mathew Rettig, autor principal del estudio.

Los expertos esperan hallar una estrategia para detener la señalización celular de la proteína. “Esperamos que de esta forma lograremos parar la metástasis del cáncer positivo por papiloma. Este virus hace que el cáncer sea mucho más agresivo y tenemos que descubrir bien cómo lo logra para evitarlo”, dijo Rettig.

Está manejando el genoma
De acuerdo con los investigadores, el virus parece estar regulando la expresión de genes que controlan las características del tumor con hipoxia, esas cualidades que promueven la resistencia a las drogas, la supervivencia y la expansión. “Es bueno para el tumor, pero malo para el paciente”, indicó Rettig. En los cánceres asociados con el papiloma, el ADN del virus es integrado en el genoma de la célula cancerígena donde expresa una proteína conocida como E6. Esta proteína se encarga, a su vez, de activar las señalizaciones que indicarán al cáncer la forma de fortalecerse, hacerse resistente a las drogas y expandirse por todo el cuerpo del paciente. “El cáncer que no es activado por el virus del papiloma no muestra esta agresividad”, explicaron.

El programa de Gardasil
La semana pasada varias regiones de España comenzaron el programa de vacunación público contra el virus del papiloma humano. Niñas entre los trece y catorce años se beneficiarán con los efectos de esta vacuna que, aunque no cubre todos los tipos del virus, sí protege contra algunos de los más agresivos. Millones de niñas en el mundo ya han sido vacunadas contra el virus y se espera que más padres, ya sea de forma pública o privada, tomen acción contra el papiloma. “No podemos olvidar que del 90 al 98% del cáncer cervical es causado por este virus, más aún, el cáncer cervical es el segundo más común en la mujer, medio millón de personas son diagnosticadas cada año y, en total, unas 200,000 fallecen por este cáncer”, escribieron en EurekAlert. El virus tiene que ver con el 20 al 40% de las enfermedades transmitidas sexualmente.

La música ayuda al corazón

Por Glenys Álvarez

Medicina. Lo primero que debe tomar en cuenta es que la investigación se basó en canciones favoritas, melodías que lo hagan cantar de la alegría y sentirse bien, si es así, escucharlas de vez en cuando le hace bien a su sistema cardiovascular.

El ser humano no es un animal separado de sus emociones. Ninguno lo es. Los sentimientos que crea nuestro cerebro mediante el manejo controlado de los neurotransmisores afectan directamente nuestro comportamiento y desempeño en el diario vivir. Si a usted le gusta la música, no necesitará que una investigación se lo diga pero es reconfortante confirmar estos hechos.

De acuerdo con varios estudios realizados recientemente, la música no sólo lo ayuda a quemar más calorías si está ejercitándose, sino que escuchar la música que le gusta también beneficia a su corazón. Bien lo dijo Celia Cruz, “las penas se van cantando”, pero no exageremos, ciertamente, es bonito ayudarse con recursos que nos hacen sentir bien: yoga, ejercicios, masajes, técnicas de relajación; sin embargo, no debemos esperar que la música cure todas nuestras heridas aunque sí puede ayudarnos a sanar más rápidamente. Si sabemos combinar un efectivo estilo de vida con esas melodías que nos transportan a lugares íntimos, personales y paradisíacos, el beneficiado será siempre nuestro sistema cardiovascular.

Como la ciencia no escucha anécdotas, el nuevo estudio, realizado por un equipo de investigadores de la escuela de medicina de la Universidad de Maryland, obtuvieron un grupo de voluntarios a los que estudiaron durante distintas fases de la investigación.

“Estudios anteriores han demostrado que cuando las personas escuchan música mientras se ejercitan, tienden a quemar más calorías, la música es una parte integral del movimiento e impulsa a la parte motora del cerebro a que se excite más con lo que escucha y pone más énfasis en los movimientos, en el ‘workout’, por eso las clases en los gimnasios, como Spinnin, funcionan, porque integran música apropiada con el ejercicio”, explicó Amy Armentrout de la Universidad de Pittsburgh.

En esta ocasión, los voluntarios eligieron la música que escucharían. El requisito principal, básico, más bien, era que las canciones que escucharían los hicieran sentir bien, que les regalaran un sentimiento de alegría cada vez que escuchaban estas melodías.

“Lo que podemos concluir de ésta y otras investigaciones que hemos realizado en los últimos años es que las emociones positivas, no importa cómo lleguen vestidas, promueven una buena salud cardiovascular porque esas cosas que nos causan alegría expanden nuestros vasos sanguíneos y permiten una mejor circulación de la sangre”, explicó Michael Miller, director del centro médico de la universidad y autor principal del estudio.

Los mismos resultados con la risa
En el 2005, el mismo equipo de investigación publicó unos resultados similares respecto a la risa. Los investigadores descubrieron que la risa, genuina y completa, expande el revestimiento interior de los vasos sanguíneos, lo que permite una mejor circulación de la sangre. “Con la música ocurre lo mismo, pero sólo si es música que a usted le gusta. Porque realizamos investigaciones con personas que escuchaban melodías que para ellos era estresante y los resultados fueron negativos ya que este tipo de música lo que hace es promover el estrechamiento arterial. Por ello decidimos dejar que sean los voluntarios que eligieran la música que deseaban escuchar”, explicó Miller. Los resultados del conglomerado de estudios, no sólo apuntan a la risa y a la música como favorecedores de una buena salud cardiaca sino todos aquellos sentimientos que lo hacen a usted sentir bien.

Precursores de una mejor vida
Estas noticias esperanzadoras sugieren una integración estrecha entre todas las funciones cerebrales y la salud física de una persona. Esto no quiere decir que “pensar de forma positiva” cura. Estas son noticias que la ciencia toma con cautela porque hablan de prevención, de estilos de vida y de promoción de salud. Cuando un corazón está enfermo, los pensamientos positivos no son suficientes para restaurarlo, para lograrlo hay que recurrir a la ciencia, sin embargo, investigaciones objetivas sí han demostrado que las personas que siembran en sus vidas momentos de alegría y de bienestar, no sólo disfrutarán más del presente sino que benefician sus sistema cardiovascular, manteniendo sus arterias y vasos sanguíneos repletos de sangre y en constante expansión.

Descubren cómo funciona la insulina

Fundamental en la diabetes tipo dos

Biología. Desde que investigadores en 1920 descubrieran la estructura de esta molécula, la ciencia no había conseguido decodificar su funcionamiento, ahora, un nuevo estudio ofrece pistas claras sobre sus pasos en la célula.

A pesar del importante papel que juega la insulina en el desarrollo de la diabetes, los investigadores conocen muy poco sobre su funcionamiento. La principal incógnita es sobre la función más importante de la molécula, la forma en que ordena a las células de grasa y de músculo a absorber la glucosa.

“Durante cincuenta años, desde que Banting y Best descubrieron la insulina en 1920, hemos estado intentando descubrir cómo funciona. Hasta ahora que Freddy Yip ha resuelto una parte importante del proceso”, expresó David James en el diario del Instituto Garvan en Sydney, Australia.

Yip es un estudiante de doctorado del instituto y su trabajo, publicado en el diario “Metabolismo celular”, ya está dando mucho de que hablar. “Yip ha descubierto un procedimiento fundamental para la aparición de la diabetes tipo dos, un problema grave en las sociedades modernas”, continuó James.

Para comprender este estudio debemos comenzar pensando en la compleja maquinaria que es la célula. Esta industria posee de todo un poco dentro de sus paredes celulares, desde mitocondrias que manejan la energía hasta proteínas motoras que son capaces de mover otras moléculas de un lugar a otro dentro de los “rieles del ferrocarril intracelular”, explicó con contundente especificidad Alison Heather, del departamento de medios de prensa en el instituto.

En el desarrollo de la diabetes tenemos dos caminos. Uno se produce por la insuficiencia de la insulina, es decir, el cuerpo no produce suficiente de la molécula para sus necesidades básicas, la otra, que por lo general produce la diabetes tipo dos, tiene que ver con la resistencia que el cuerpo presenta hacia la insulina, lo que produce un error a la hora de procesar la glucosa en las células de grasa y músculos.

“La investigación de Yip se ha enfocado en la intersección entre estos dos mecanismos. “He descubierto que la insulina activa una proteína motora específica conocida como Myo1c que juega un papel importante en la absorción de glucosa”, explicó Freddy. “La absorción de la insulina ocurre cuando proteínas motoras transportan la glucosa desde el interior de la célula hasta la superficie. Pensamos que el problema en diabetes dos tiene que ver con la ayuda de Myo1c que ayuda en el transporte de la glucosa. Es posible que en esta proteína descubramos el problema con la resistencia a la insulina”, explicó el autor.

El trabajo de la proteína motora
En la gente saludable, el 80 por ciento de los transportadores de glucosa migran a la membrana celular luego de una comida, permitiendo una gran cantidad de glucosa en la célula. No obstante, en personas con diabetes tipo dos, el 80% cae en un 10. Yip está seguro que su descubrimiento proveerá con las bases suficientes para otras investigaciones. “Ya sabíamos que Myo1c estaba involucrada en la regulación del transporte de glucosa. Mi investigación ahora confirma que está involucrada y que, además, ayuda a acelerar el transporte hacia la membrana”, concluyó.

Rutas para el dolor y la comezón

Es posible que antes de terminar este artículo usted se rasque varias veces. Es que la picazón evolucionó por varias razones pero en muchos casos se ha convertido en un problema serio que científicos están a punto de resolver.

Hace unos meses, un artículo sobre la comezón en la revista The New Yorker causó un revuelo entre los lectores. La protagonista era una mujer joven en una pesadilla médica que casi aniquila su salud mental. Nadie hubiese pensado que su tragedia emergía de una simple picazón.

La paciente se rascaba todo el tiempo, especialmente el cráneo, ni siquiera cuando dormía podía contenerse. Tanto así, que un día despertó con un líquido verde que se deslizaba sobre su rostro, se había rascado tanto el cráneo dormida que se hizo un agujero por donde entonces salía el líquido cerebral. Durante años estuvo confinada en un centro donde dormía amarrada o con guantes de boxeo; en la habitación de al lado, otro paciente lidiaba con el mismo problema que ella.

Durante décadas, los científicos han estado hurgando el sistema nervioso y las moléculas que actúan allí, buscando las causas del dolor. Hasta el momento, la ciencia afirmaba que tanto el dolor como la picazón eran originados por el mismo sistema. Es decir, los investigadores pensaban que la comezón era una versión menos intensa que el dolor pero que ambas tomaban la misma ruta hacia el cerebro. Sin embargo, un equipo de científicos acaba de concluir que esto no es así.

Los resultados de sus experimentos fueron presentados en la reunión anual de la Sociedad de Neurociencias, la fuente más amplia en el mundo de conclusiones investigativos sobre el cerebro y el sistema nervioso, donde los expertos aseguraron que habían logrado separar la comezón y el dolor en ratones de laboratorio. “Los dos problemas tienden a ocurrir juntos porque las drogas que se recetan para el dolor tienden a causar comezón como un efecto secundario”, dijo para EurekAlert el investigador Zhou-Feng Chen, de la Universidad de Washington. Chen y su equipo trabajan en el centro para el dolor de la Universidad y el año pasado fueron los primeros en descubrir un gen para la picazón.

Ahora, los investigadores descubrieron que si este gen es bloqueado o removido del animal, el dolor no es afectado en absoluto pero sí la comezón.

“Es un paso positivo hacia el bloqueo de efectos secundarios desagradables en el tratamiento contra el dolor”, dijo el investigador.

Dos tipos de picazón
Chen, quien es profesor de anestesiología, psiquiatría y biología del desarrollo, considera dos tipos de picazón. Una es la dependiente a la histamina, como las causadas por picaduras de insectos o ataques alérgicos y que es remediada con antihistamínicos, como el Benadryl. Sin embargo, aseguran los expertos, la mayor parte de las comezones crónicas no reaccionan con estas drogas. “Muchos pacientes con dolor reciben una inyección en la espina dorsal de analgésicos opioides, como la morfina, cuyo efecto negativo principal es la comezón. La mayoría de los científicos creen que el dolor no puede ser separado de la picazón pero no es así. Nuestra hipótesis afirma que esta comezón es causada por el gen descubierto, GRPR, pero éste no afecta en nada el dolor”.

Ratones que no se rascan
Todo el lector de Ciencia conoce ya muy bien los ratoncitos modificados genéticamente. Estos animales facilitan la investigación porque los científicos pueden ordenarlos a la medida, con genes específicos desactivados. En esta ocasión, el equipo de Chen usó ratones con el gen GRPR desactivado o erradicado. “En ambos casos, los animalitos sin el gen de la comezón, recibieron inyecciones de morfina en la espina dorsal y el dolor fue erradicado, además, estos animales no se rascaban”, explicó Chen. “En ocasiones anteriores, cuando el gen era eliminado, los ratones se rascaban menos pero lo hacían, en esta ocasión y como reacción a la morfina, la comezón no se presentó en lo absoluto”.

Editor perfeccionista corrige el ADN

Por Glenys Álvarez

Genética. La capacidad de los genes de copiar la receta de la vida y transmitirla una y otra vez, es uno de los más fenomenales conocimientos proveídos por la ciencia, ahora, los genetistas descubren una enzima “minuciosa” que sirve de singular corrector
La revolución genética de nuestros tiempos ha abierto más que una ventana a la solución de enfermedades y desperfectos de nuestro organismo, también nos ha enseñado la esencia de la vida. Las dos moléculas que en forma de hélice cambiaron el mundo de la medicina anuncian, además, que la existencia sobre el planeta se origina de una teoría de información digital gobernada por cuatro letras que representan más que sus químicos. El ADN es una receta que puede ser replicada, copiada, transmitida, y ese conocimiento es sencillamente trascendental. Este proceso que ocurre en el genoma es protagonizado no sólo por estas moléculas que conocemos como ADN si que el ARN también tiene misiones importantes y para que todo el proceso de transmisión genética ocurra sin problemas, un “editor perfeccionista” dentro de estas moléculas, se encarga de corregir los errores que puedan traer estas importantes recetas. Dentro del importantísimo ácido desoxirribonucleico, una máquina de enzimas tiene un trabajo esencial. Son traductoras celulares y se encargan de traducir el código que conocen a las proteínas. De acuerdo con investigaciones elaboradas por científicos de la Universidad de Johns Hopkins y publicadas en el diario científico Nature, ha descubierto otro paso de verificación que se encarga de comprobar que cada código esté bien escrito. La herramienta está compuesta de ribosomas y es posible que las próximas descripciones le parezcan mucho al proceso que utiliza su ordenador. Ciertamente, el trabajo de estas ribosomas es el de reconocer errores, son los correctores biológicos esenciales para que la vida se desarrolle de forma correcta, estos ribosomas reconocen los errores inmediatamente después de cometerlos y responden, de forma definitiva, en una acción que es la versión biológica de presionar el botón de “borrar”. De acuerdo con los científicos involucrados en el experimento, esta cadena de ribosomas es bastante meticulosa y tiene un control impresionante sobre la calidad de los códigos que inyecta en su atesorada proteína. “Estas proteínas son la esencial misma de la vida y sabemos que en el evento de que un error ocurra, al organismo puede irle bastante mal, por lo tanto, esta máquina de ribosomas es muy estricta y corta el lazo y aborta la proteína de raíz si se ha cometido un error”, explica Rachel Green, profesora de biología molecular del Instituto Médico Howard Hughes en la ya mencionada universidad. En este negocio de la vida, asegura Green, no se permite una segunda oportunidad.

La forma de la proteína
Dentro de la célula, un mundo de procesos y mecanismos ocurre todo el tiempo. Un sinnúmero de químicos y sustancias varias actúan con misiones y objetivos especiales. Sin embargo, los biólogos moleculares, gracias en gran parte a nueva tecnología, continúan descubrimiento el impresionante trabajo con lujos de detalles. “La forma química de una proteína dicta su función, por lo tanto, cualquier error a la hora de establecer la traducción de códigos, pueden resultar tóxicos para la célula. Antes pensábamos que las ribosomas manejaban este proceso de forma estricta, utilizando un proceso de selección súper selectivo, incorporando sólo aquellos químicos cuyos ingredientes pueden participar en el proceso. Pero nuestro editor es mucho más preciso, minucioso y hasta radical”, explicó Green. El equipo de Green inducía errores en el proceso y fueron sorprendidos por la “actitud” de estos ribosomas.

Como si tuviera una lupa
Una vez los investigadores integraban un error en el procedimiento de codificación celular, fueron sorprendidos por la editora que no siguió su camino usual sobre la molécula, buscando otros errores o construyendo nuevas proteínas sobre el error sino que se detuvo. “Notamos que un error lleva a otro en el ensamblaje molecular y es el cúmulo de estos errores en la casi ya terminada proteína lo que lleva a los ribosomas a librarse de todo el asunto mandándola para la basura”, dijo Green. Pero otra sorpresa les esperaba. La máquina de ribosomas destruye proteínas con errores 10,000 veces más rápido de lo que le toma liberar proteínas sin errores. “Es impresionante el nivel de destrucción de que es capaz este editor. Esto nos revela lo importante de este trabajo y lo bien que ha evolucionado con los años. No hay una segunda oportunidad, un error es demasiado caro para dejarlo pasar”, expresó la bióloga. Es un procedimiento que crea mucha basura pero asegura la fidelidad de las moléculas a la receta primordial: el código genético.