jueves, 19 de marzo de 2009

La serotonina y el suicidio

La serotonina y el suicidio
Por Glenys Álvarez

Neurología. De acuerdo a nuevos estudios, los inhibidores de este neurotransmisor benefician a los adultos con depresión al reducir significativamente en ellos, los pensamientos de terminar con sus vidas.
Uuna curiosa noticia sobre la serotonina y una especial especie de saltamontes. Este neurotransmisor, que se encuentra en grados diversos en todos los organismos multicelulares terrestres, es capaz de convertir a estos antisociales insectos en los animales más gregarios sobre el planeta, causando en su revuelo plagas que causan enormes daños en varios continentes.

Por ello, al leer la nueva noticia no debe sorprendernos el descubrimiento realizado por los científicos: la manipulación de la serotonina en los seres humanos puede prevenir algunos suicidios.

En la noticia mencionada hablábamos también de la presencia de receptores de serotonina en los antidepresivos, un vínculo que no debe pasar desapercibido ya que la depresión puede llevar, indiscutiblemente, al suicidio. Esta vez, los resultados llegan desde la Universidad de Verona en Italia, un equipo de científicos de la Organización Mundial de la Salud, trabajando desde esta universidad, asegura que la “reabsorción de inhibidores selectivos de serotonina” (SSRI son sus siglas en inglés), pueden disminuir el riesgo de suicidio en personas ya deprimidas.

“El estudio es un meta análisis de ocho investigaciones a gran escala cuyo objetivo principal era, esencialmente, saber si estos inhibidores eran capaces de aumentar o disminuir el riesgo en estos pacientes depresivos”, explicó para EurekAlert el doctor Corrado Barbui, uno de los especialistas en el estudio.

Entre los experimentos realizados anteriormente, investigadores de la Administración de Alimentos y Drogas en EE.UU. (FDA), encontraron que el riesgo de suicidio para personas sobre 25 años en estado de depresión era mucho mayor y tendía a aumentar opuestamente a los pacientes de más de 65 años de edad. Otro elemento curioso surgió de los estudios, una advertencia para todos los jóvenes menores de 25 años que estuvieran tomando antidepresivos. Al parecer, el control de la serotonina tenía participación significativa en estos pensamientos de suicidio.

“La muestra de la FDA mostraba un efecto neutro en todos los pacientes, sólo iba en aumento en las edades entre los 18 años de edad y los 25, lo que hemos descubierto ahora es que estos inhibidores selectivos de serotonina construyen un efecto intensamente protector asociados con los adultos que estaban bajo tratamientos con SSRI”, explicó Barbui.

Los científicos aconsejan a los médicos no preocuparse al recetar estos componentes a pacientes con cuadros depresivos fuertes ya que está demostrado que ayudan, en estos individuos, a disminuir sentimientos y deseos de terminar con sus vidas.

Control de funciones sociales
La neurología se acerca cada día más a la explicación de la conducta animal a través de una fina manipulación de los químicos que realizan varias y complejas funciones en nuestro cerebro. Desde hormonas que incrementan la confianza, hasta neurotransmisores que te incitan a amar apasionadamente, la evolución se ha encargado de “armar” a los organismos de forma tal, que obtengan el objetivo principal de la vida: copiar sus genomas. En este sentido, la serotonina ha demostrado tender control de funciones sociales, como en el caso de los insectos langosta, y es posible que esta cualidad intervenga al momento de inhibir pensamientos de quitarse la vida. “Es alarmante la forma en que las advertencias anteriores han lastimado los tratamientos con serotonina en los jóvenes, algo en lo que debemos reflexionar profundamente frente a estos nuevos análisis”, dijo el doctor Robert Gibbons de la Universidad de Illinois.

Terapia genética para la salud de las encías

Por Glenys Álvarez

Genética. Investigadores de la Universidad de Michigan han conseguido utilizar exitosamente la terapia con genes para detener y sanar la enfermedad periodontal, la causa principal de la pérdida de dientes en los humanos.

La enfermedad periodontal, periodontitis o piorrea, ha encontrado su talón de Aquiles en la terapia genética. Esta condición odontológica es la responsable de que se nos caigan los dientes y, hasta el momento, la única solución se encontraba en la silla del dentista. Sin embargo, la genética, donde pensamos terminarán todas estas condiciones, ofrece hoy, en las manos de un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan, una alternativa impresionante a la cirugía de las encías.

Hasta la fecha, la terapia genética ha desatado más dolores de cabeza que soluciones objetivas a problemas reales. En un principio, la tecnología que poseemos sigue siendo limitada a la hora de enviar los genes a los lugares requeridos con las recetas para que construyan las proteínas necesarias. No es un trabajo simple ni fácil y se requiere, además, de un conocimiento del genoma y sus componentes que aún se encuentra muy limitado. De hecho, los ensayos con las terapias genéticas para niños con problemas heredados no ha dado resultado hasta el momento.

Sin embargo, los científicos en la Universidad de Michigan no están lidiando con una enfermedad letal sino con problemas en las encías, ciertamente, es la primera vez que se usa la terapia genética para combatir un problema crónico y no fatal.

“La enfermedad periodontal inutiliza, no mata”, explicó el director del experimento, William Giannobile, profesor de odontología en la universidad. “Esto es muy importante porque podría tratarse de la próxima forma de mejorar las terapias médicas que en estas fechas van más allá de salvar vidas. Ahora hablamos de mejorar la calidad de la vida”, expresó el investigador quien es también director del Centro para la Investigación de la Salud Oral en Michigan.

Positivamente, los ensayos clínicos fueron elaborados en conjunto con una compañía genética radicada en Seattle y conocida como “Targeted Genetics” quien publicó la semana pasada muy buenas noticias sobre la artritis reumatoide, otra enfermedad crónica.

La compañía estudió a 127 voluntarios que fueron tratados con la misma terapia genética que utilizó Giannobile para las encías, los participantes no sólo sintieron una reducción en el dolor sino que ganaron en términos funcionales.

“Pensamos que la terapia genética para condiciones crónicas que no ponen en peligro la vida nos llevarán más allá de la medicina clásica, a movernos en la salud individual y preventiva y mejorar así, la calidad de vida.

Una molécula esponja
La periodontitis se caracteriza por la producción exagerada de factores necróticos que desencadenan el problema y termina aflojando los dientes de las encías. Para luchar contra el problema, Giannobile y su equipo buscaron la forma de ayudar a ciertas células para que produzcan una molécula soluble en el receptor TNF, precisamente el factor que producen poco las personas con la enfermedad en las encías. La molécula que fue introducida mediante la terapia genética, actúa como una especie de esponja que absorbe el exceso necrótico que produce la enfermedad. “Es un gen espectacular porque, además de arreglar el problema, una vez se encuentra en las células apropiadas, sigue produciendo células saludables de forma indefinida. Más aún, no afecta el tejido saludable en las encías y hasta lo protege”, concluyó el investigador.

sábado, 14 de febrero de 2009

¿La asombrosa unidad de la biblia?

Cuando miramos a la Biblia, ésta muestra una unidad asombrosa—unidad que puede ser explicada solamente por el hecho de que los escritores de la Biblia fueron guiados por el Espíritu Santo.” http://www.apologeticspress.org/espanol/articulos/2759



Un autor guió a estos escritores durante todo el proceso: el Espíritu Santo. 1 Pedro 2:21 dice "los profetas nunca hablaron por su propia voluntad; al contrario, eran hombres que hablaban de parte de Dios, dirigidos por el Espíritu Santo." La unidad de la Biblia es sólo una prueba asombrosa más de la inspiración y la autoridad divina de la Biblia.
http://www.enmision.com.ar/ebiblicos/autoridad2.htm



“La Biblia comunica, en todas sus páginas, un mensaje coherente, como una perfecta estatua de mármol. La asombrosa unidad de la biblia es una prueba fehaciente de que no se trata meramente de literatura humana, sino de la Palabra de Dios.”
http://www.discoveronline.org/spanish/span02.htm



“El argumento que enfatiza la unidad de la Biblia como una evidencia para su inspiración es verdaderamente poderoso.”
http://www.apologeticspress.org/espanol/articulos/626



Como se puede ver en las citas anteriores, uno de los argumentos más populares a favor de la inspiración bíblica es el de la supuesta “unidad asombrosa” que contiene. Según varios apologetas, la biblia fue escrita por un gran número de personas, en tres lenguas diferentes y a través de un vasto lapso de tiempo. Sin embargo, se nos dice, la increíble coherencia interna de su mensaje es todo lo contrario a lo que deberíamos de esperar si esta fuese producto de meros autores humanos independientes, y por lo tanto, la única alternativa es que debió haber alguna clase de inteligencia directora detrás de la redacción de este importante mensaje.


Sin embargo, basta con darle una ojeada rápida a la biblia para darse cuenta de que esta “unidad asombrosa” no surge del texto mismo, sino como resultado de la muy extendida práctica cristiana que consiste en escoger una teología cualquiera y amañar los versos de forma que encajen a la fuerza en el conjunto de dogmas elegido. La verdad es que en la biblia abundan las incoherencias, y, como cualquier lector crítico de la biblia puede darse cuenta, esto es especialmente cierto para el antiguo y el nuevo testamento.


A lo largo de este ensayo pretendo mostrar que los dioses del antiguo y del nuevo testamento difieren en casi todos los aspectos significativos: en su plan de salvación, en la forma en que quieren que vivamos, en su forma de relacionarse con los seres humanos, y hasta en sus explicaciones sobre el mundo sobrenatural. También procuraré explicar porqué estas incoherencias son demasiado radicales para ser explicadas como el resultado de una “revelación progresiva” o como “el mismo Dios revelando aspectos diferentes de su naturaleza”; además de proponer la explicación mucho más razonable de que las dos partes de la biblia no fueron inspiradas por la misma deidad, sino simplemente escritas por dos grupos de personas diferentes con sus respectivas creencias religiosas. Este escrito es una versión corta del ensayo de Ebonmusings que se puede encontrar aquí.


El temperamento de Dios

Basta con un ejemplo significativo para ilustrar la incapacidad de los dos testamentos de presentar una teología coherente. Se pueden encontrar dos ocasiones en la Biblia - una vez en el Antiguo Testamento y otra vez en el Nuevo – en las que Dios se enfrenta básicamente al mismo problema: La gente ya no recuerda darle culto; la fe se ha degradado, reduciéndose a una idolatría corrupta y mundana; abundan los pecadores y la humanidad necesita la salvación más que nunca.

En el Nuevo Testamento, Dios resuelve esta situación viniendo a la tierra en su forma humana para morir por nuestros pecados, ofreciendo su sangre como una clase de sacrificio redentor para la salvación de la humanidad entera.

En el Antiguo Testamento, Dios resuelve esta situación ahogando cada persona en el planeta, a excepción de un puñado, en un catastrófico diluvio masivo.

Difícilmente podría pensar en una muestra mejor que el diluvio universal para ilustrar lo radical del cambio de carácter al que me refiero. El Dios del antiguo testamento es, parafraseando a Pepe Rodriguez, un tirano contradictorio, arbitrario y cruel; legislador de mandatos terribles al tiempo que pasivo y complaciente ante hechos inaceptables. No ve ningún inconveniente en asesinar a todos los primogénitos de Egipto a causa de la terquedad de un solo hombre; manda a los Israelitas a masacrar a toda persona, hombre, mujer y niño, que tenía la mala suerte de habitar la tierra prometida antes de que llegaran los Israelitas. Decreta que la pena de muerte es un buen castigo para el “delito” de recoger palos el día equivocado; y además muestra un particular sentido de la justicia, pues no solo castiga a los culpables sino que castiga a sus hijos, nietos, bisnietos y demás generaciones inocentes (Dt. 28,46). Igualmente, castiga mujeres inocentes haciendo que las violen y haciendo atravesar con flechas a sus hijos. Y por si fuera poco, instituye la lapidación como castigo por las transgresiones más triviales: Según la biblia se debe apedrear a quienes trabajen en sábado (Ex. 31,14-15), a las muchachas que no sangren en su primera relación sexual (Dt. 22,13ss), a los hijos desobedientes (Dt. 21,18ss), a los homosexuales (Lv. 20,13), entre muchísimos otros.


Luego llegamos al Nuevo Testamento, cuando Dios viene a la Tierra en la persona de Jesús, ¿y qué consejo tiene para nosotros? Amad a vuestros enemigos; tratad al prójimo como deseas ser tratado, quienes empuñan la espada perecerá por la espada, ama a tu prójimo como a ti mismo, etc. Esta es, sin duda, una excelente filosofía moral, pero sería difícil imaginar un contraste más dramático con la moral anterior.


¿Perdonar o no perdonar?


En el Nuevo Testamento, Jesús enseña una lección sobre el perdón:

Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?
Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.
Mateo 18:21-2

Y, sin embargo, mientras el Dios del Nuevo Testamento nos insta a perdonar a los que pecan contra nosotros, el Dios del Antiguo testamento no se compadece de ellos ni una sola vez. Un ejemplo es la caída del edén: a pesar de que Dios podría haber perdonado a Adán y Eva por una transgresión de lo mas insignificante (comer una fruta, después de todo, a duras penas es un crimen en sí mismo). Su reacción fue completamente contraria a lo que más tarde pregonaría en el N.T: expulsar a la pareja original del paraíso y condenarlos a ellos -y a todos sus descendientes- a una vida de trabajo duro marcada con la muerte y el sufrimiento.


Otro ejemplo de la falta de misericordia del Dios del A.T lo podemos ver en su respuesta a un censo realizado por David:

"Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente.
Y por la mañana, cuando David se hubo levantado, vino palabra de Jehová al profeta Gad, vidente de David, diciendo: Ve y di a David: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te ofrezco; tú escogerás una de ellas, para que yo la haga. Vino, pues, Gad a David, y se lo hizo saber, y le dijo: ¿Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra? ¿o que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? ¿o que tres días haya peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué responderé al que me ha enviado. Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos ahora en mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en manos de hombres. Y Jehová envió la peste sobre Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado; y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beerseba, setenta mil hombres.". - 2 Samuel 24:10-15

Si bien David había cometido un pecado (y, de nuevo, no se trata de algo intrínsecamente nocivo para nadie, es sólo un pecado porque no le gustó a Dios), rápidamente cayo en cuenta de su error, se arrepintió y rogó por el perdón de Dios. ¿Respondió Dios mostrando misericordia? En absoluto. En cambio, prefirió ignorar patentemente las disculpas de David y enviar una peste que terminó acabando con la vida de 70.000 personas inocentes. ¿Y este es el Dios que nos ordena perdonar setenta veces siete?

Como un último ejemplo, considere el episodio de la mujer adultera en el nuevo testamento. Todo el mundo conoce la historia registrada en Juan 8:3-11: Una mujer adúltera es capturada "en flagrancia", los "malévolos" maestros de la ley y los "siniestros" fariseos se la llevan a Jesús para ponerlo a prueba... ¿La apedreamos como manda la Ley? le preguntan con el fin de ponerlo en aprietos: Si Jesús dice que no, lo acusan de violar la Ley de Moisés. Si dice que sí, estaría en contra de sus enseñanzas de amor y perdón y lo señalarían como hipócrita. La respuesta memorable de Jesús es que el que esté libre de pecado tire la primera piedra. Silencio... Todos se van uno a uno. Jesús, en un juego retórico preguntando a la mujer por sus acusadores, le dice que tampoco la condena, que no vuelva a pecar.


Si bien esta es, sin duda, una encomiable actitud de misericordia, el pensador crítico no puede evitar preguntarse porque Jesús decidió salvar a la mujer de una ley que el mismo había decretado tiempo atrás. Si estar libre de pecado era una condición necesaria para apedrear a las personas que rompieran la ley de Moisés, ¿por qué a Dios se le olvido mencionarlo en el Antiguo Testamento, cuando estableció la norma en su versión original? A Dios al parecer le importaba muy poco el historial de aquellos que apedrearon a Acán hijo de Zera (Josué 7:24-25) o de las personas a las que ordenó apedrear un hombre capturado recogiendo palos en el Sábado (Números 15:36). Tampoco parecía importarle cuando decretó que la lapidación era un castigo apropiado para la blasfemia (Levítico 24:16) y la desobediencia (Deuteronomio 21:18-21), y en definitiva, en ninguna de las ocasiones en el que el Dios del AT manda a apedrear a alguien recuerda añadir una clausula diciendo que solo quienes estén libres de pecado pueden lanzar la primera piedra. Quien crea que el Antiguo y el Nuevo Testamento describen un mismo Dios debe creer que fue el mismo Jesús quien instruyó a los israelitas apedrear a un hombre que recogía palos el sábado (rompiendo, por ende, uno de los Diez Mandamientos), pero luego cambió de parecer y evito sin más la lapidación de una mujer… ¡que también había roto uno de los Diez Mandamientos!


La contradicción es patente. Cuando Jesús nos insta a amar a nuestros enemigos, el Dios del A.T nos insta a odiarlos, maldecirlos y destruirlos. Cuando Jesús responde al pecado con actitudes de perdón y misericordia, el Dios del Antiguo Testamento lo hace con ira y destrucción. Cuando Jesús nos invita a orar por aquellos que nos odian, el Dios del Antiguo Testamento lo prohíbe rotundamente. Cualquier humano que se comportara de una manera tan incoherente sería diagnosticado con trastorno mental, pues reconocemos que las personas mentalmente sanas no cambian sus principios de comportamiento de un momento a otro. ¿Por qué habríamos de aplicar a Dios un estándar diferente?


Énfasis en la pureza


Otra forma importante en la que difieren el Nuevo y el Antiguo testamento es en lo que se refiere a la opinión sobre la pureza. El antiguo testamento nos muestra a un dios que está, por decirlo de alguna manera, obsesionado con los ideales de pureza y de impureza ritual. Exige que los leprosos y los que padecen flujo de semen sean expulsados del campamento israelita (Números 5:1-5). Prohíbe terminantemente de comer conejos, cerdos, la mayoría de las aves y mariscos, y otras "abominaciones" (Levítico 11:6-19), a pesar de el hecho de que todos ellos eran supuestamente parte de su creación original. Decreta que los bastardos no pueden entrar en "la congregación del Señor", ni cualquiera de sus descendientes hasta la décima generación (Deuteronomio 23:2,3) – a pesar de que estas personas de ninguna manera son culpables por su condición. Insiste en que las mujeres que menstrúan y los hombres que tienen sueños húmedos - procesos completamente normales y naturales - son "inmundos" y contaminan prácticamente todo lo que tocan (Levítico 15). Incluso prohíbe que las personas físicamente lisiadas o mutiladas se atrevan a hacer una ofrenda en el templo (Levítico 21:17-21, Deuteronomio 23:1), alegando que su mera presencia profanaría la santidad del altar.

Esta clase de fijación enfermiza en las funciones corporales y la apariencia física es muy extraña, por decirlo de alguna forma, en un dios infinito. Pero es más extraño aún que, en la persona de Jesús en el Nuevo Testamento, al parecer sufre un cambio de corazón y se olvide de todas aquellos reglamentos puritanos: declara limpios todos los alimentos (Marcos 7:14-19), se asocia libremente con leprosos, prostitutas, y personas de toda clase, e incluso permite que las personas con deformidades físicas sean partícipes en su plan de salvación.

Una vez más, la biblia no logra dejar en claro la motivación para un cambio tan dramático. Si la gente enferma o discapacitada no le molestaba tanto a Dios después de todo, ¿por qué instituyó esas normas excluyentes en primer lugar? Si él puede tocarlos (e incluso sanarlos) sin ser manchado, ¿por qué insistía tanto en excluirlos de los lugares sagrados en el Antiguo Testamento? ¿Cuál era el punto de prohibir ciertos alimentos que, al parecer, nunca fueron nocivos en absoluto?



Las obras del Mesías

La visión judaica del Mesías siempre ha sido muy diferente de la que los cristianos afirman que eventualmente llegó a cumplirse. El Antiguo Testamento muestra a este individuo como un rey (mortal) descendiente de la línea de David (Isaías 11:1), que reunirá todos los judíos en la tierra prometida (Isaías 11:11-12, Jeremías 23: 7-8), restablecerá la verdadera fe (Ezequiel 37:23-24), someterá a sus enemigos de una vez por todas (Ezequiel 34:28, Isaías 45:14, Isaías 49:22-23), reinará políticamente (Jeremías 23:5) un estado de Israel unificado como lo fue en tiempos de David y Salomón (Ezequiel 37:22), y marcará el comienzo de una era de paz mundial (Isaías 2:4, Miqueas 4:3).

Sobra decir que con Jesús no se cumplieron ninguna de estas cosas. No fue ninguna clase de gobernante - de hecho, enfatizó específicamente que su reino no es de este mundo (Juan 18:36). Tampoco logró restablecer el pueblo judío, todo lo contrario: varias décadas después de su muerte tuvo lugar la catastrófica guerra judía, en la que los romanos destruyeron el Segundo Templo, incendiaron Jerusalén, y dispersaron el pueblo judío por todo el mundo - un éxodo que habría de durar casi dos mil años; mucho más que cualquier otro exilio. Mucho menos restauró la fe prescrita en el Antiguo Testamento - de hecho, prácticamente derogó las leyes de Moisés (Lucas 16:16), hizo caso omiso de muchas de ellas y descartó algunas otras. Tampoco logro derrotar de forma permanente los enemigos de Israel: la fe que supuestamente fundó terminó persiguiendo a los Judíos más brutalmente que cualquiera de sus enemigos anteriores. No creó ningún estado unificado de Israel. Y el mundo ahora es al menos tan caótico como lo era en tiempos de Jesús.

Aparte de esta incoherencia general, hay otros versos que encajan aún peor con la creencia cristiana de que la venida de Jesús fue anunciada en el Antiguo Testamento. Aquí tenemos, por ejemplo, este verso:

"Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta." - Números 23:19

Y el más decisivo de todos:

"El profeta que tenga la presunción de pronunciar en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado pronunciar, o que hable en nombre de dioses ajenos, ese profeta morirá.". Deuteronomio 18:20

A la luz del hecho de que Jesús sufrió exactamente el mismo destino que Dios había proferido sobre los falsos profetas, ¿sería justo por parte de Dios exigir que los judíos reconocieran a Jesús como el Mesías, so pena del tormento eterno? Hernán Toro lo expresa de una forma genial:

"Es que los Judíos no fueron capaces de ver que las promesas de un dios legislador de leyes eternas, que prohibía contacto con putas y traidores al estado de Israel, que prometió una restauración militar de su pueblo, y que señalaba con la muerte en un madero a quienes no venían de su parte, se cumplían obviamente en un individuo que derogaba sus leyes, que andaba con putas y traidores a Israel, que no mostró el menor interés en restaurar militarmente a su pueblo, y que murió crucificado."

La difusión de la Fe

Otro aspecto fundamental en el que difieren el Antiguo y el Nuevo Testamento. ¿Cómo debería propagarse la fe? El judaísmo jamás ha sido una religión misionera, en el Antiguo Testamento, este solía avanzar por conquista en vez de conversión. Según el A.T, Dios básicamente declaró que los Judíos eran su pueblo elegido, a quienes amaba más que cualquier otra raza de la Tierra (Deuteronomio 7:6, Amos 3:2) y a quienes habría de colmar con numerosos favores si cumplían fielmente su ley. Desde el principio del antiguo testamento dejó muy claro que los judíos iban a ser los dueños de la tierra de Canaán (la famosa tierra prometida), y que cuando entraran en ella habrían de exterminar inmisericordemente a todos sus habitantes (Deuteronomio 7:2) – al parecer no se hizo excepción para cualquiera que estuviera dispuesto a convertirse. El dios del antiguo testamento prohíbe los matrimonios entre israelitas y cualquier otro pueblo (Deuteronomio 7:3), e incluso figuran en su “lista negra” grupos específicos de personas con las que mantendría una guerra perpetua y a quienes nunca les permitiría unirse a su alianza (Deuteronomio 23:3, Éxodo 17:16). El mismo tema se repite en todo el Antiguo Testamento: los israelitas como un pueblo especial, santificado por Dios y casi apartados del mundo, y todas las demás razas como idolatras inferiores que deberán ser erradicados, o como mínimo, expulsados de sus tierras.

El cristianismo, por el contrario, es en gran medida una religión evangelizadora. En el Nuevo Testamento, la idea de un pueblo elegido fue descartada y en su lugar Dios acepta a cualquiera, de cualquier nación, que se muestre dispuesto a seguirlo (Hechos 10:34-35). Los cristianos tienen la obligación moral de trabajar activamente para convertir a otros (Mateo 28:19). En lugar de conquistar la tierra y sacar a los infieles a la fuerza, el cristianismo envisiona una conversión que tiene lugar en el ámbito personal; y en lugar de establecer un reino físico donde la única ley vigente sea la ley de Dios, como vaticina el Antiguo Testamento, el NT enseña que el reino de Dios es algo de carácter interno y subjetivo (Lucas 17:21). Una vez más, las razones de este dramático cambio de enfoque nunca se explican en la Biblia.

La Naturaleza de la otra vida

En el Nuevo Testamento, uno de los pilares fundamentales de la enseñanza de Jesús es la existencia del más allá: el pecado, la muerte, el juicio son aspectos centrales de su plan de salvación. También se enfatiza la existencia de un cielo en donde los justos serán recompensados eternamente (Mateo 25:46, Lucas 16:25, Lucas 23: 43, Juan 14:2, Apocalipsis 7:15-17), y un infierno en donde los impíos serán víctimas de grandes tormentos (Mateo 7:13-14, Mateo 11:23, Mateo 13:41-42, Lucas 3:17, Lucas 12:5, Juan 15:6).

Sin embargo, es sorprendente notar que el antiguo testamento no tiene nada comparable. En lo que respecta al antiguo testamento, la vida después de la muerte es irrelevante, y no hay versos en el AT que puedan ser interpretados como enseñando algo acerca de la naturaleza de la otra vida. De hecho, hay varios textos que parecerían enseñar lo contrario: que la muerte es definitiva y que no existe un después.

“porque en la muerte no hay memoria de ti; en el seol, ¿quién te alabará? - Salmos 6:5

" Porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más recompensa. Su memoria cae en el olvido". - Eclesiastés 9:5

" Todo lo que te venga a mano para hacer, hazlo según tus fuerzas, porque en el seol, adonde vas,no hay obra, ni trabajo ni ciencia ni sabiduría". - Eclesiastés 9:10

" Pues el seol no te exaltará ni te alabará la Muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán en tu verdad". - Isaías 38:18

Además de esto, llama la atención que el dios del A.T nunca amenaza con castigar o promete recompensar a nadie más allá de la muerte. Incluso los capítulos que hacen una lista exhaustiva de los terribles castigos que Dios enviará a quienes rompen sus leyes no mencionan el infierno en absoluto. De la misma forma, los versos que mencionan muchas de las grandes recompensas que Dios tiene para sus fieles olvidan hacer cualquier mención de una recompensa celestial o más allá de la tumba. Véase, por ejemplo, el capítulo 28 de Deuteronomio, que describe de forma detallada tanto las bendiciones que tiene Dios para quien le obedece como las maldiciones que caerán sobre quien no lo haga. Sin embargo, el autor de alguna manera olvidar mencionar la mayor bendición y la peor maldición respectivamente. Dado que cualquier castigo terrenal es, literalmente, insignificante en comparación con el infinito castigo del infierno, ¿cómo puede Dios haberlo dejado fuera de su repertorio? La explicación más lógica es que los conceptos de cielo y el infierno no existían en la religión judía hasta los tiempos del nuevo testamento, cuando fue insertado en el canon por los escritores cristianos tardíos.

La Trinidad

La Trinidad es un concepto totalmente ajeno al pensamiento judío. Este concepto teológico - la división de la antigua deidad unificada en Padre, Hijo y Espíritu Santo – no aparece hasta mucho más tarde, el momento en que se forma el canon del Nuevo Testamento. Y ningún verso en el Antiguo Testamento anticipa una revelación tan sorprendente, de hecho, hay versos que incluso parecerían negarla de plano:

«Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es un Dios." - Deuteronomio 6:4

" Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo.". - Deuteronomio 32:39 (comparar especialmente con Juan 1:1)

"Yo soy Dios, y no hay ninguno más, yo soy Dios, y no hay ninguno como yo." - Isaías 46:9

Aunque los apologistas cristianos aseguran que la doctrina de la Trinidad puede acomodarse de alguna forma a estos versos (Dios es uno y trino a la vez, dicen), no se puede negar que el potencial para un malentendido es evidente. En lugar de afirmar su unidad durante milenios y de repente decirle a su pueblo que crea en algo diferente, ¿por qué no afirmó ser un dios trino desde el principio? Algunos cristianos dicen que Dios no quería confundir el estricto monoteísmo Israelita con un misterio como la trinidad ¿Pero no es acaso más confuso negarse a decirles sobre esto durante tanto tiempo y afirmar la trinidad de repente? Muchos judíos rechazan el cristianismo porque perciben la trinidad como politeísta. Lo más probable es que la Trinidad fuera inventada más tarde por los cristianos en respuesta a la necesidad de una estructura teológica que se acomodara a sus creencias sobre la divinidad de Jesús.

El plan de salvación

El camino a la salvación que presenta el antiguo testamento es relativamente simple. Dios nos presenta una larga lista de reglas: como debemos vestirnos, que comidas y bebidas debemos evitar, cuales días no podemos trabajar, como debemos sacrificar animales, y así sucesivamente. Aquellos que obedecen fielmente dichas leyes reciben la bendición del dios del A.T; quienes no, se exponen a recibir sus innumerables castigos.

Sin embargo, en cuanto aparece Jesús, todo este sistema es dejado de lado. Solo para poner unos ejemplos: hace caso omiso de la ley acerca de no trabajar el sábado (Lucas 13:10-14, Juan 5:18), afirma que el amor a Dios y el amor al prójimo es más importante que cualquier número de sacrificios (Marcos 12:33), contradice la ley acerca del lavado ritual de las manos (Mateo 15:19-20), y dice que las leyes dietéticas (kosher) son inútiles, porque la comida no puede contaminar al hombre (Marcos 7:18). Como creen la mayoría de los cristianos, Jesús sustituyó algo muy diferente en lugar de las antiguas leyes: un sistema en el que la redención viene sólo a través de una transformación por la fe que se da a nivel personal, en lugar de la obediencia estricta a un conjunto rígido de normas. En el sistema de Jesús, "Amar a Dios" y "Amar al prójimo" son los dos mandamientos más importantes, y al parecer los únicos cuya obediencia debemos procurar en todo momento.

Sin embargo, si el sistema de Jesús era mejor, ¿por qué Dios no lo instituyó en primer lugar? ¿Cuál era el punto de crear todas esas leyes en el judaísmo para luego descartarlas tan solo unos pocos milenios después? Jesús dijo que sus dos mandamientos son los más importantes - así que ¿por qué no están incluidos en los diez mandamientos? ¿Por qué dar a Moisés el tan famoso decálogo cuando aquellos dos hubiesen sido suficientes?

Se pone peor para las creencias cristianas. Después de instituir cada uno de los mandamientos, el Antiguo Testamento repite el mantra: " esto mandó Jehová que los hijos de Israel les dieran, como estatuto perpetuo para sus generaciones, desde el día que él los ungió" (Levítico 7:36, 10:9, 23:14, 23:31, 23:41; véase también Números 10:8; 18:23). No sólo el Antiguo Testamento no da ningún indicio de que su pacto podría ser revocado o sustituido por otro, si no que dice claramente que estas leyes estarán en efecto para siempre.

Conclusión

Los judíos, que de por sí niegan la inspiración divina del Nuevo Testamento, no tendrán dificultad alguna con este ensayo. Los problemas surgen cuando uno intenta afirmar, como lo hace el cristianismo, que ambas partes de la Biblia fueron inspiradas por el mismo dios. Cuando analizamos al cristianismo tomando en cuenta todas las escrituras, el patrón que emerge es uno fracturado y sumamente incoherente. El Dios que representa oscila entre los extremos de un amor misericordioso y de una furia cósmica. Un dios que hace promesas detalladas en una ocasión y, a continuación cambia de parecer y los reemplaza con algo completamente diferente e inesperado. Lejos de presentar una “asombrosa unidad” como alegan los cristianos, la biblia presenta dos cosmovisiones conflictivas cuyos choques se manifiestan en numerosos lugares. A no ser que uno crea que Dios sufre de algún tipo de trastorno de personalidad múltiple, la única conclusión razonable es que, como una extensión lógica a la revelación del antiguo testamento, el nuevo testamento sencillamente no funciona.

¿Tuvo Descendencia Jesús El Nazareno?

El éxito de la novela El Código Da Vinci ha convertido en tema de moda la cuestión de si existió una descendencia de Jesús. El autor de un libro de reciente aparición -El legado de María Magdalena-, ha realizado una fascinante investigación de documentación iconográfica que se saldó con importantes descubrimientos inéditos. En este artículo extractamos algunos de sus hallazgos.


Mi fuente de información, me había emplazado a realizar un enigmático viaje. Un viaje que me llevaría a descubrir aspectos insólitos y desconocidos sobre la figura de María Magdalena, el nombre que la tradición cristiana dio a la Myriam Migdal judía, o Myriam la de Magdala, que desempeña un papel tan relevante en el Nuevo Testamento de la Biblia.


Mucho se ha escrito sobre Jesús el Nazareno, nombre que algunos atribuyen a la aldea de Nazareth. En cambio, otros autores sostienen que indicaba su pertenencia a la secta judía de los Nazaritas o Nazareos, entre cuyos votos se incluía no cortarse el cabello ni la barba. Sin embargo, muy poco sabemos con certeza sobre su vida.

El Nuevo Testamento recoge algunos momentos fundamentales de la vida de Jesús en los cuatro Evangelios canónicos. Pero éstos solo hacen referencia a su vida pública con el objetivo de demostrar que era el Mesías prometido a Israel. y de una manera sesgada en lo referente a su vida privada. En otros textos, conocidos como apócrifos, podemos obtener una información complementaria. Entre éstos destacan los descubiertos en 1945 en Nag Hammadi (Alto Egipto).

En evangelios apócrifos de cuño gnóstico se habla de un Jesús íntimamente vinculado con María Magdalena, e incluso se afirma que Pedro mostraba cierto recelo y envidia hacia esta mujer, negándose a aceptar que, tras su muerte, Cristo resucitado le hubiese confiado sus enseñanzas secretas y el primado sobre la comunidad de sus seguidores.

Según alguno de estos textos, como el Evangelio de Felipe, Magdalena era la compañera o consorte de Jesús, e incluso se menciona la existencia de una descendencia de ambos en términos claros: "existe el misterio del Hijo del Hombre y el misterio del hijo del Hijo del Hombre". Más aun: este evangelio desarrolla esta afirmación, sosteniendo que Cristo tenía la capacidad de crear y la de engendrar, para culminar sugiriendo que su unión con Magdalena fue un "matrimonio sagrado", al que diferencia del profano calificado y califica de auténtico misterio.

No cabe duda de que estos textos apócrifos -perseguidos y destruidos por la Iglesia desde los años que siguieron al Concilio de Nicea en el siglo IV d.C.- dieron lugar a una leyenda que circuló ampliamente durante la Edad Media. Pero, ¿hasta qué punto era posible documentar la persistencia de esta tradición?

Mis primeros hallazgos se situaron en "El Camino de Santiago", al que yo considero más apropiado llamar de Prisciliano, "el Obispo hereje" nacido en Galicia, en el año de 340 d.c.. Prisciliano predicaba una doctrina gnóstica, que tuvo un notable éxito en el norte de Hispania y en el sur de la Galia.

Casi todos los lugares relacionados con el Camino están salpicados de referencias toponímicas a Oc. No es casual que una a Compostela con María de Magdala y el Secreto del Grial, en el Languedoc francés, situándonos en el entorno de Rennes le Château, una de las claves del enigma.

Fue en el Monasterio de Santa María de Oia, en su iglesia monacal cisterciense del siglo XII, donde encontré la primera pista. Allí se encontraba un retablo que describía la venida del Espíritu Santo.

Por un lado, llamó mi atención su gran parecido con el sello de los Caballeros Templarios de la abadía de Notre Dame du Mont Sion. Por otro, la figura central representaba a Magdalena rodeada por los apóstoles, mientras el Espíritu Santo en forma de paloma descendía sobre ellos.

Muy cerca de donde yo vivía descubrí otro elemento significativo. Se trataba del Reial Monestir de Santes Creus, perteneciente a la orden del Císter, situado en Aiguamurcia, el Alt Camp, provincia de Tarragona. Al margen de la indudable calidad artística de los diferentes estilos representados en esta iglesia monacal, atrajo mi atención una de las dos capillas dispuestas en los laterales del templo, junto a la puerta de la entrada principal.

Esta capilla, denominada de San Juan Evangelista, me iba a deparar grandes y gratas sorpresas ya que, en la imagen central del retablo, aparece la figura de un San Juan Evangelista con aspecto señaladamente femenino, de largos y rizados cabellos pelirrojos, labios de color carmesí carnosos y sensuales y que sostiene una copa o grial con la mano izquierda, a la altura del pecho.


Conforme me fui acercando y contemplando con detenimiento el retablo, realizado en madera policromada y pintada al óleo, descubrí que había siete iconos adicionales en la parte inferior del mismo y, al observarlos con detenimiento, vi que reproducían diferentes pasajes bíblicos sobre Jesús y María Magdalena.

Aunque la figura central del retablo pretende ser la de San Juan Evangelista, demasiados aspectos lo contradecían. Tradicionalmente a éste se le representaba con un aspecto varonil, barba poblada y edad madura, casi siempre con un libro en las manos. Baste recordar los lienzos sobre San Juan Evangelista de pintores como El Greco, Tiziano o Velázquez. En cambio, la imagen central del retablo era indudablemente femenina. Yo la identifiqué como María Magdalena, por la larga melena de color cobre-rojizo y el tipo de vestimenta y colorido más utilizado en su representación, con predominio del rojo. También por el hecho de sujetar en la mano izquierda la urna donde se guardan los óleos con que ungió de Jesús, un dato inequívoco, pues así es como se la ha representado mayoritariamente.

Como hemos mencionado, debajo del icono central hay siete iconografías de menor tamaño, cuatro de cuyas figuras se identifican con María Magdalena, y otras tres centrales de mayor tamaño, que representan episodios de la vida de Jesús : el nacimiento, la crucifixión y el descendimiento de la cruz. Exponer y describir en detalle lo representado en todos los iconos resultaría imposible en el presente articulo, por la gran cantidad de datos y fotografías. Pero como la principal evidencia a la que nos hemos estado refiriendo se encuentra precisamente en algunos de estos iconos, vamos a referirnos en concreto a estos últimos resumidamente.

En el icono central aparece la escena de la crucifixión de Jesús, junto a los dos ladrones y a los pies encontramos la mayor de las sorpresas: ¡María Magdalena embarazada!

Contemplé la escena desde todos los ángulos posibles para excluir la posibilidad de una ilusión óptica. Pero no se trataba de ningún error de apreciación.

La Magdalena representada a los pies de la cruz de Jesús, totalmente desolada, con el cabello pelirrojo suelto y el pañuelo en la mano izquierda enjuagándose las lágrimas, había sido evocada como mujer embarazada, con sus pechos hinchados, remarcando los pezones y su vientre abultado en la forma característica de la preñez. Es un vientre muy bajo, a punto de parir, en la posición que adoptaban antiguamente las mujeres de Oriente para dar a luz. Junto a ella aparece una calavera, tradicionalmente asociada a Magdalena en la iconografía.

Para no dejar ninguna duda respecto de su embarazo, el autor del icono pintó una especie de cíngulo -tal como se hacía entonces para remarcar los pechos en las embarazadas, tal como tuvo a bien indicarme mi amigo Manuel de Perea, pintor, orfebre y escultor y por tanto capacitado para aportar tales referencias-, que va desde el hombro hasta la cintura, remarcando claramente el pecho hinchado de la Magdalena.


En el icono solo aparecen las dos mujeres que tradicionalmente son identificadas con María la Virgen (madre de Jesús) y María Magdalena, lo que despeja cualquier duda sobre la identidad y el estado de embarazo de la figura representada. El tercer personaje representado es el apóstol Juan.

Esta era la prueba o evidencia definitiva que había estado buscando. ¿Sería posible que nadie antes lo hubiese advertido? ¿Durante cuanto tiempo había permanecido oculto el mensaje del retablo? Ahora empezaban a encajar todas las piezas del rompecabezas. Necesitaba observar con atención el resto de la iconografía, desafiando el tiempo transcurrido desde su ejecución hasta este triunfal momento. Un momento que nunca habría podido ni imaginar.

En la siguiente escena, correspondiente al icono de la derecha, podemos ver el descenso de la cruz de Jesús ya fallecido, rodeado de varios personajes. De izquierda a derecha aparecen María, esposa de Cleofás y prima de la madre de Jesús; José de Arimatea, con barba y el típico turbante que llevaban algunos fariseos; Magdalena, quien aparece con la urna de los óleos en sus manos; Lázaro-Juan, sujetando por los brazos a la Virgen María; Juana, hermana de la Virgen María y tía de Jesús, quien aparece arrodillada, recogiendo los pies del crucificado; y por último y subido en la escalera que hay apoyada en la cruz, un personaje que bien podría ser Nicodemo.


Podrá también hacerse impuro por el cadáver de su hermana, todavía virgen, si, por no haber pertenecido a ningún hombre, era su pariente próxima'".

Un pasaje que corrobora Ezequiel 44, 25: " No se acercarn a persona muerta para no contaminarse, pero por el padre, la madre, el hijo, la hija, el hermano, la hermana que no tenga marido, si podrán contaminarse".

Como vemos, sólo estaba permitido tocar a los muertos a los familiares más cercanos. En este caso, el autor del icono dejaba claro una vez más la relación de pariente cercano que ostentaba María Magdalena con respecto a Jesús.

El resto de la iconografía también hacía referencia a la relación entre ésta y Jesús.

De hecho, vuelve a insistir en la misma idea, como podemos ver en otro icono donde aparece ella con los signos inequívocos del embarazo.

Finalmente, la posible descendencia de Jesús y María Magdalena quedó testimoniada por el autor del retablo en otro de los iconos, donde podemos observar a Magdalena acompañada ya de sus dos vástagos, en este caso, de dos niñas gemelas.

Iconografía correspondiente a Magdalena con las dos niñas gemelas, llevadas de la mano y en brazos. ¿La evidencia de la descendencia de Jesús y María Magdalena?

Este retablo dejó constancia, en forma iconográfica, de una tradición antiquísima que, a pesar de la hostilidad de la Iglesia, se transmitió a lo largo de toda la Edad Media.

Básicamente, recogía el mensaje siguiente:

- Estatus social de María Magdalena en el icono de la princesa, con la inscripción de IVSTICIA

- Esposa de Jesús, vestida de luto tras la crucifixión, con la palma de martirio, igualmente testigo del martirio al que fue sometida su memoria, al ser presentada como una prostituta, cuando en La Biblia no existe ninguna base para identificarla con el personaje de la pecadora evangélica. Esta arbitraria identificación se consolidó en los siglos V y VI, proyectando una imagen de descrédito que veló su verdadero valor y significado histórico.
María Magdalena embarazada con la cruz

- Grial viviente en calidad de portadora de la sangre de Jesús, a través de su descendencia (icono que la presenta embarazada, soportando la cruz, la carga).

- Confirmación de la descendencia (icono con los dos niños gemelos en brazos, mostrando claramente su parecido con los progenitores).
No es posible detallar en un artículo toda la información que recabé con respecto al autor del retablo -tarea que abordo en mi libro-, pero baste recordar que el Monasterio de Santes Creus pertenecía al Císter, la Orden fundada por San Bernardo de Claraval, quien a su vez intervino decisivamente en la creación de la Orden de los Caballeros Templarios.

Posteriormente, éstos llegaron hasta el Monasterio de Santes Creus, a través de la Orden Militar de Santa María de Montesa, fundada en 1.319 por el rey Jaume II de Aragón para acoger a los Caballeros de la Orden del Temple que consiguieron huir de la persecución del Rey Felipe IV el Hermoso de Francia, con el beneplácito del Papa Clemente V.

Los Caballeros Templarios que consiguieron huir de Francia, se refugiaron en otras órdenes, como la de Montesa o la de Calatrava. Con ellos también llegarían los conocimientos secretos de la Orden, por los cuales habían sido acusados de herejes.

Entre estos secretos siempre se ha destacado el de la existencia de una sangre real (Santo Grial) que reivindicaba una ascendencia sagrada y se remontaba a Jesús y Magdalena.

El retablo que hemos examinado fue realizado en el año 1.603, según consta en el mismo, utilizando un lenguaje oculto del iniciado para transmitir de forma encubierta una tradición considerada herética, cuyos depositarios en Europa occidental habían sido los Caballeros Templarios, y anteriormente los cátaros.

Sinceramente, creo que las evidencias hablan por sí solas. Más si tenemos en cuenta que se trata de un retablo de principio del siglo XVII y que, con anterioridad a esa época, ya existían diversas iconografías e imágenes sobradamente conocidas de San Juan Evangelista, entre éstas las ya citadas de Tiziano, El Greco y Velázquez, por poner sólo algunos ejemplos, que proyectan sin excepción una imagen acusadamente viril de esta figura. Esta tradición excluye que dicho personaje pueda corresponderse con la imagen femenina representada en el retablo de la iglesia del Monasterio de les Santes Creus.

Me parecía increíble que aquel retablo no hubiese llamado anteriormente la atención de nadie (por lo menos, no tengo constancia de ello). Pero como dijese Hermes ( mi enigmático informante) : "Todo tiene su momento". Y quizá ahora había llegado el momento propicio.

Extractado del libro El Legado de María Magdalena, de José Luis Giménez - www.extrasensorial.com - Edit. Amares.com

Una visión atea del conflicto palestino. El Antiguo Testamento y otros cuentos

Para que haya un conflicto entre personas tiene que haber grupos y para que estos grupos existan tiene que haber etiquetas. Incluso en las entradas de los blogs añadimos al final la etiqueta para agruparlas. Existen etiquetas raciales, de género, de equipos de fútbol,... pero las más peligrosas de todas son las etiquetas religiosas. Un hombre ateo o una mujer atea tiene, entre otros orgullos, el haberse liberado de esa etiqueta, el haber escapado, al menos, a la más importante de todas las segregaciones con que la Humanidad, con que la mayoría de nosotros, nos atrincheramos para pelear contra el de enfrente.
La Historia del conflicto judío en Palestina parte de la religión como una etiqueta para las enemistades y las venganzas, palabras del libro que ahora leo “El Espejismo de Dios” de Richard Dawkins. Los diferentes procesos de introducción en el territorio del Medio Oriente de colectivos de inmigrantes de religión judía a lo largo, sobre todo de la posguerra, no hubiera representado ningún suceso, más allá de la introducción de un problema demográfico. Pero la clave que supone el conflicto se genera cuando se establece una organización del territorio en base a la religión, a la creación de un Estado religioso, un Estado judío que poco a poco y especialmente a partir de los apoyos del lobby religioso judío norteamericano, crece y crece, comiéndose los espacios más productivos de donde han sido invitados a participar de una comunidad árabe mayoritaria.
A todo ello hay que añadir el mesianismo del Antiguo Testamento. La Biblia se convierte para los judíos en la fuente de su moral, en algunos casos al pie de la letra, de forma literal. Ello les lleva a una situación donde se juegan con alegorías que incitan directamente a la violencia; el ejemplo más evidente son las venganzas entre las tribus bíblicas como un elemento permanente para imponer al Dios verdadero. La Biblia esta llena de sacrificios de animales, de personas y hasta de sus propios hijos (Isaac) con tal de satisfacer a Yahvé. ¿Y Moisés…? ¿qué me dicen del personaje number-one de los muchachitos de Israel? Este modelo de virtud, Moisés, tiene en sus espaldas la aniquilación de las tribus paganas, incluidos los niños de las mismas, como queda expreso en las órdenes que este da a sus tropas. Moises es el prototipo del judío guerrero, un ser violento, colérico, que llega a romper las tablas de los mandamientos delante de su Dios...
Por todo lo anterior, cabría recordar, admitir, reflexionar, antes de satanizar las creencias del Mundo Islámico, como si estas fueran las únicas fundamentalistas, cuando es la religión judía una religión basada en la aniquilación de cualquier rival de otro Dios que no sea Yahvé. Como nos aclara el profesor Dawkins, que antes cité, el “Ama al prójimo” del judío, no olvidemos que debe ser traducido como “Ama al otro judío”, esa es la acepción real del término y que les lleva a la segregación de su etiqueta, hipótesis con la que partíamos en este comentario.
A la luz del libro que leo tenía previsto comentar este aspecto aquí. Pero mañana seguiremos hablando del tema porque las cifras seguirán creciendo y las víctimas de la guerra, en su mayoría seguirán siendo del lado de los del Becerro del Oro, de las tribus paganas, aniquilados por el castigo divino de los de Yahvé “los protegidos por el Dios verdadero” (ahora llamado Estados Unidos).

http://piniella.blogspot.com/2009/01/una-visin-atea-del-conflicto-palestino.html

¿Qué haría Jesús? (WWJD)

por Steve McRoberts
Traducido por Noé Garza

Hemos visto esta pregunta en toda clase de propaganda: ¿Qué haría Jesús? (WWJD)

Aquellos que orgullosamente se hacen esta pregunta piensan que hay una respuesta clara. Ellos piensan que cualquier dilema ético, al que se enfrenten en nuestra era moderna, puede ser resuelto imaginando como Jesús manejaría la situación.

Pero, ¿Cómo puede uno determinar las reacciones de alguien que aparentemente vivió (y murió) hace casi dos mil años? Los cristianos piensan que conocen su personalidad tan bien, que esto no representa ningún problema para ellos. Pero, ¿De donde conocen la personalidad de Jesús? Pues de la Biblia, por supuesto.

Uno pensaría, visto desde una postura imparcial, que la mejor manera de determinar como Jesús reaccionaría ante alguna situación diaria de la vida moderna sería basándonos en un incidente similar en la Biblia, y aplicar las conclusiones obtenidas. Solo así podríamos eliminar ideas preconcebidas sobre su personalidad.

Incidente Uno: Ayuda y Recelo

Tomemos como ejemplo el siguiente incidente de la vida moderna: Usted espera el autobús para ir al centro, y mientras usted esta parado en la parada de autobuses, una mujer de diferente raza viene y le pregunta que autobús tomar para ir al centro. ¿Le diría que autobús tomar o no?

Esta parece una pregunta simple. Con un mínimo esfuerzo usted podría ayudar a esta persona. Muy pocas personas serían tan egoístas, como para no hacer el esfuerzo. Pero, digamos que usted tiene cierto recelo contra esta raza en particular. ¿Entonces que?

Muchos cristianos dirán que el recelo es pecaminoso, así que uno debería de hacer a un lado el recelo y debería acceder respondiendo la pregunta amablemente. Eso suena muy bien, pero:

¿Qué haría Jesús? (WWJD)

Mateo 15

22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 24 Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perros. 27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

Primero que nada, hagamos notar las similitudes entre el incidente bíblico y nuestra hipotética situación. En ambos casos una persona de diferente (y menospreciada raza) pide ayuda. En ambos casos tan solo algunas palabras son necesarias para proveer la ayuda.

Ahora imaginemos como hubiese manejado Jesús la situación. ¿Ofreció Jesús inmediatamente su ayuda? No, no lo hizo. Entonces, ¿Qué fue lo que hizo? Jesús pronunció una insidia racial: llamar a los cananitas "perros", y se rehusó a ayudar a una persona que no era de su raza. Hoy día, esto sería tomado como un acto de racismo. Pues, Jesús no la ayudo hasta que la mujer admitió que los cananitas son perros.

Así que, apliquemos el WWJD (¿Qué haría Jesús?) a nuestra hipotética situación, y veamos como debería actuar un cristiano:

Mujer: ¿Sabe que autobús me lleva al centro?
Cristiano: Yo no le doy información a los perros.
Mujer: Es verdad, las personas de mi raza son unos perros
Cristiano: En ese caso, como usted lo admite, tome el autobús 68.

Por supuesto, es mucho más probable que la mujer acuse al cristiano de abuso, o que sacara una pistola, a llamar a su gente "perros". Pero eso representaría un nuevo dilema ético mayor a nuestro enfoque.

Incidente Dos: Egoísmo vs. el Medio Ambiente

Intentemos con otra situación. Digamos que usted es un agente para una compañía de bienes raíces, y usted ha puesto sus ojos en una zona llena de arbolés en las afueras de la ciudad; usted también piensa talar los arbolés en esa zona para construir un centro comercial. Los grupos ambientalistas de su ciudad arman una trifulca por que usted piensa destruir el medio ambiente. Sin embargo, usted tiene tantas influencias en el gobierno que podría sacar un permiso para talar los arbolés y construir el centro comercial sin ningún problema, a pesar de las protestas ambientalistas.

¿Qué haría Jesús? (WWJD)

Mateo 21

18 Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. 20 Viendo esto los discípulos, decían maravillados: ¿Cómo es que se secó enseguida la higuera? 21 Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.

La higuera no le era de utilidad a Jesús, pues no tenía higos para que él comiera. Así que, lo maldijo para que se secara, o lo que es lo mismo, se deshizo de aquello que no le era de utilidad. Además, le dijo a sus seguidores que ellos serían capaces de remover montes si así lo desearan.

Ahora, es claro como debemos manejar nuestra hipotética situación. Deberíamos hacer lo que Jesús haría: destruir los arbolés, y arruinar el medio ambiente (puesto que no nos benefician personalmente), y construir el centro comercial en su lugar.

Incidente Tres: Egoísmo vs. Caridad

Usted abre su correo electrónico, y se encuentra con la sorpresa de que le han rembolsado $100 de sus impuestos. Usted no tiene ninguna necesidad económica urgente, así que se comienza a preguntar que hacer con este dinero. Entre los mensajes de su correo electrónico usted encuentra una propaganda de una tienda local y una carta de una "Colecta Urgente" por parte de la UNICEF, quien esta pidiendo donaciones para los niños hambrientos de algún país devastado por la guerra.

La propaganda menciona que hay una venta de remate de su perfume favorito: $ 99.99 por una botella que regularmente cuesta $129.99.

¿Qué haría Jesús? (WWJD)

Mateo 26:6-11

6 Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, 7 vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa. 8 Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? 9 Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres. 10 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? Pues ha hecho conmigo una buena obra. 11 Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis.

Jesús compraría el perfume, pues no más lo están rematando esta semana; mientras que los pobres siempre están con nosotros.

Incidente Cuatro: Empatía y Permisos Personales

Usted es el gerente de una empresa, y se encuentra a punto de cerrar el trato de un gran negocio con una compañía multinacional muy importante, el padre de uno de sus ejecutivos muere. Su ejecutivo le pide permiso, pero usted lo necesita; pues es una pieza clave para cerrar el trato. Y si usted lo deja ir, perdería millones.

¿Qué haría Jesús? (WWJD)

Mateo 8:21-22

21 Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. 22 Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.

Jesús no le concedería al ejecutivo el permiso, y le pediría que se reportara a trabajar como siempre. En lugar de empatizar con el ejecutivo, haría este comentario tan cruel: "Deja que los muertos entierren a sus muertos".

Incidente Cinco: Valores y Amor a la Familia

Usted es un joven al que le gusta pasear con sus amigos, ellos le escuchan y eso le hace sentir importante. Por otro lado, sus padres no le entienden. Un día, mientras usted esta contando una historia frente a un gran grupo de amigos, sus familiares aparecen; pidiendo hablar con usted.

¿Se disculparía con sus amigos y atendería a sus familiares, o los ignoraría?

¿Qué haría Jesús? (WWJD)

Mateo 12:46-50

46 Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar. 47 Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. 48 Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? 49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. 50 Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.

Lucas 14:26

26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Siguiendo el ejemplo de Jesús usted ignoraría a su familia, apuntaría a sus amigos y exclamaría: "¡Esta es mi familia!.

Incidente Seis: Como tratar a las personas que discrepan con usted

Usted esta dando una presentación de un nuevo proyecto en una reunión de negocios. El proyecto incluye, entre sus curiosidades, una manera muy radical y nueva de hacer las cosas. Naturalmente, hay colegas suyos que piensan que la forma en como se hacen las cosas no debería de cambiar. Uno de ellos le hace una pregunta capciosa, con la intención de hacerlo ver mal.

¿Respondería usted calmadamente a la pregunta, con interesantes explicaciones del por que de los cambios, demostrando así como sus ideas funcionarían igual (o mejor) que los metodos anteriores ¿O se enojaría e insultaría a aquellos que discrepan con sus ideas, mientras destroza el lugar?

¿Qué haría Jesús? (WWJD)

Mateo 23:23-24,27-28,33

23 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. 24 ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! 27 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28 Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. 33 ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?

Juan 2:12-15

12 Después de esto Jesús bajó a Capernaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos, y se quedaron allí unos días. 13 Cuando se aproximaba la Pascua de los judíos, subió Jesús a Jerusalén. 14 Y en el templo halló a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, e instalados en sus mesas a los que cambiaban dinero. 15 Entonces, haciendo un látigo de cuerdas, echó a todos del templo, juntamente con sus ovejas y sus bueyes; regó por el suelo las monedas de los que cambiaban dinero y derribó sus mesas.

Cuando Jesús se encontró con aquellos que discrepaban con él, este recurrió a la agresión física y verbal. Incluso cometió actos de vandalismo y violencia. Así que, ahora sabemos como tratar a las personas que están de acuerdo con nosotros: hay que insultarlas, maldecirlas, destruir su propiedad y golpearlas.

Conclusión

En cada caso que hemos examinado, hemos encontrado que lo que Jesús haría sería una opción poco ética. Seamos agradecidos que las personas se limitan a recitar el eslogan WWJD (¿Qué haría Jesús?), en lugar de ponerlo en practica.

Obviamente estaríamos mucho mejor, si no preguntáramos que haría Jesús. Haríamos decisiones más éticas simplemente utilizando nuestros propios corazones y mentes para determinar que es correcto. Esto es, en realidad, lo que Jesús da a entender sobre este tema:

Lucas 12:57

57 ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?

En lugar de intentar determinar lo que haría una persona que vivió hace 2,000 años ante una situación de la vida moderna, pues tales juicios vienen de un innato (y cultivado) sentido de empatía.

El absurdo argumento de la finalidad cósmica

Finalizaré comentando brevemente otro caso de argumento teísta basado en una «lógica» que se aplica «solo cuando interesa», siendo que estas aplicaciones ad hoc son incompatibles entre sí. Me refiero al argumento de la «finalidad cósmica», defendido entusiastamente por Soler Gil en algunas cartas de este Círculo de Filosofía de la Naturaleza. En efecto, el argumento del diseño cósmico a través del principio antrópico fuerte contradice frontalmente la omnipotencia de Dios, porque la lógica de este argumento lleva a considerar que Dios estaría subordinado a las leyes ontológicas de la Física, la Química o la Biología, las cuales no puede cambiar a voluntad para que haya vida bajo cualquier tipo de situación (como el Dios tomista estaba subordinado al Bien y al reino de los universales posibles, y de ahí las críticas de Duns Escoto y sobre todo de Occam). No obstante, luego se defenderá, cuando interese, para tratar de legitimar la Teología Dogmática y Bíblica, que Dios puede violar cuando quiera, sin ningún tipo de problema, las leyes más elementales de la Física, la Química o la Biología a través de los milagros. Pero un Dios omnnipotente puede crear vida ex nihilo bajo cualquier condición física o química, entendidas como leyes que Él también ha creado a voluntad y que puede cambiar en cada momento. Según esto, el argumento del diseño cósmico apunta a un demiurgo que, desde luego, no es omnipotente, como no lo es el Dios óntico de Platón.
Resulta, pues, que para el principio antrópico fuerte, Dios no puede violar las leyes de la Física o la Biología, pero para hacer milagros, sí. Parece que, como mucho, la combinación del demiurgo que puede realizar milagros y del demiurgo detrás del principio antrópico fuerte nos conducen a un Dios que puede violar las leyes de la Naturaleza, pero también con moderación.
Por otra parte, el argumento tiene la misma lógica que partir de una foto, romperla en varios pedazos, fingir que se olvida que se ha partido de dicha foto, operar con sus trozos y sorprenderse cuando una y otra vez reaparezca la foto compuesta de nuevo. Es decir, al margen de sus contradicciones con la idea de un Dios omnipotente, el argumento teísta del diseño cósmico a través del principio antrópico fuerte no es más que un círculo vicioso absurdo. Y además, ¿por qué circunscribirlo a los hombres? ¿Por qué no hablar de esa finalidad cósmica para los animales en general? Más bien deberían sus defensores de hablar de «principio zootrópico fuerte», a menos, claro está, que estén presos de un profundo antropocentrismo metafísico, quizá porque piensen que el hombre es el rey y el motivo de la creación, que ha de esperar, mediante una vida virtuosa y de oración, la Segunda Venida de Jesucristo como Cosmocrator juzgador de los vivos y de los muertos.

Fragmento de una respuesta en el Círculo de Filosofía de la Naturaleza.