miércoles, 10 de diciembre de 2008

La "Santa" Biblia ?

Yavé, tu Dios, si no pones en práctica todos sus mandamientos y normas que hoy te prescribo, vendrán sobre ti todas estas maldiciones: [16].Maldito serás en la ciudad y en el campo. [17].Maldita será tu canasta de frutos y tu reserva de pan. [18].Maldito el fruto de tus entrañas y el fruto de tus tierras, los partos de tus vacas y las crías de tus ovejas. [19].Maldito serás cuando salgas y maldito también cuando vuelvas. [20].Yavé mandará la desgracia, la derrota y el susto sobre todo lo que tus manos toquen, hasta que seas exterminado, y perecerás en poco tiempo por las malas acciones que cometiste, traicionando a Yavé. [21].El hará que se te pegue la peste hasta que desaparezcas de este país que, hoy, pasa a ser tuyo. [22].Yavé te castigará con tuberculosis, fiebre, inflamación, quemaduras, tizón y roya del trigo, que te perseguirán hasta que mueras. [23].El cielo que te cubre se volverá de bronce, y la tierra que pisas, de hierro. [24].En vez de lluvia, Yavé te mandará cenizas y polvo, que caerán del cielo hasta que te hayan barrido. [25].Yavé hará que seas derrotado por tus enemigos. Por un camino irás a pelear en su contra y por siete caminos huirás de ellos. Al verte se horrorizarán todos los pueblos de la tierra. [26].Tu cadáver servirá de comida a todas las aves del cielo y a todas las bestias de la tierra, sin que nadie las corra. [27].Te herirá Yavé con las úlceras y plagas de Egipto, con tumores, sarna y tiña, de las que no podrás sanar. [28].Te castigará Yavé con la locura, la ceguera y la pérdida de los sentidos. [29].Andarás a tientas en pleno mediodía, como anda el ciego en la oscuridad, y fracasarás en tus empresas. Siempre serás un hombre oprimido y despojado, sin que nadie salga en tu defensa. [30].Tendrás una prometida y otro hombre la hará suya. Edificarás una casa y no la podrás habitar. Plantarás una viña y no comerás sus uvas. [31].Tu buey será sacrificado delante de ti y no comerás de él. Ante tus ojos te robarán tu burro y no te lo devolverán, tus ovejas serán entregadas a tus enemigos y nadie te defenderá. [32].Tus hijos y tus hijas serán entregados a pueblos extranjeros y enfermerás con tanto mirar hacia ellos, pero no podrás hacer nada. [33].El fruto de tus campos, todos tus esfuerzos, los comerá un pueblo que no conoces y tú no serás más que un explotado y oprimido toda la vida. [34].Te volverás loco por lo que veas. [35].Yavé te herirá con úlceras malignísimas en las rodillas y en las piernas, de las que no podrás sanar, desde la planta de los pies hasta la coronilla de tu cabeza. [36].Yavé te llevará a ti y al rey que tú hayas elegido a una nación que ni tú ni tus padres conocían, y allí servirás a otros dioses de piedra y de madera. [37].Andarás perdido, siendo el juguete y la burla de todos los pueblos donde Yavé te llevará. [38].Echarás en tus campos mucha semilla y será muy poco lo que coseches, porque la langosta lo devorará. [39].Plantarás una viña y la cultivarás, pero no beberás vino ni comerás uvas, porque los gusanos la roerán. [40].Tendrás olivos por todo tu territorio, pero no te darán ni siquiera aceite con que ungirte, porque se caerán las aceitunas y se pudrirán. [41].Tendrás hijos e hijas, pero no serán para ti, porque se los llevarán cautivos. [42].Todos los árboles y frutos de tu tierra serán atacados por los insectos. [43].El forastero que vive contigo se hará cada día más rico, y tú cada día serás más pobre. [44].El te prestará y tú tendrás que pedir prestado; él estará a la cabeza y tú a la cola. [45].Todas estas maldiciones caerán sobre ti, te perseguirán y oprimirán hasta que hayas sido eliminado, porque no escuchaste la voz de Yavé, tu Dios, ni guardaste sus mandamientos ni las normas que te ordenó. [46].Se apegarán a ti y a tus descendientes para siempre y serán una señal asombrosa a la vista de todos. [47].Por no haber servido con gozo y alegría de corazón a Yavé, tu Dios, cuando nada te faltaba, [48].servirás con hambre, sed, falta de ropa y toda clase de miseria a los enemigos que Yavé enviará contra ti. Ellos pondrán sobre tu cuello un yugo de hierro hasta que te destruyan del todo. [49].Yavé hará venir contra ti de un país remoto, como un vuelo de águila, a un pueblo cuya lengua no entenderás. [50].Ese pueblo cruel no tendrá respeto por el anciano ni compasión del niño. [51].Devorará las crías de tus ganados y los frutos de tus cosechas, para que así perezcas, pues no te dejará trigo, ni vino, ni aceite, ni las crías de tus vacas y de tus ovejas, hasta acabar contigo. [52].Te asediarán en todas tus ciudades, hasta que caigan en todo tu país las murallas más altas y fortificadas en las que tú ponías tu confianza. Quedarás sitiado dentro de tus ciudades en todo el país que te da Yavé, tu Dios. [53].Te comerás el fruto de tus entrañas, la carne de tus hijas e hijos que te haya dado Yavé, en el asedio y angustia a que te reducirá tu enemigo. [54].El hombre más refinado de tu pueblo se esconderá de su hermano e incluso de su esposa y de los hijos que le queden, [55].negándose a compartir con ellos la carne de los hijos que se estará comiendo, porque nada le quedará durante el asedio y la angustia a que tu enemigo te reducirá en todas tus ciudades. [56].La mujer más tierna y delicada de tu pueblo, tan delicada y tierna que hacía ademanes para posar en tierra la planta de su pie, se esconderá del hombre que se acuesta con ella, e incluso de su hijo o de su hija, [57].mientras come la placenta salida de su seno y a los hijos que dio a luz, por falta de todo otro alimento, cuando tu enemigo te sitie en tus ciudades y te reduzca a la más extrema miseria. [58].Si no guardas ni pones en práctica las palabras de esta Ley tales como están escritas en este libro, y no temes a ese Nombre glorioso y terrible, a Yavé, tu Dios, [59].él te castigará, a ti y a tus descendientes, con plagas asombrosas, plagas grandes y duraderas, enfermedades malignas e incurables. [60].Hará caer sobre ti todas las plagas de Egipto, a las que tanto miedo tenías; y se apegarán a ti. [61].Más todavía, todas las enfermedades y plagas que no se mencionan en este libro de la Ley, te las mandará Yavé hasta aniquilarte. [62].Por no haber obedecido a la voz de Yavé, tu Dios, no quedarán más que unos pocos de ustedes, que eran tan numerosos como las estrellas del cielo. [63].Sucederá, pues, que de la misma manera que Yavé se complacía en hacerles el bien y en multiplicarlos, así se complacerá en perseguirlos y destruirlos. Serán arrancados de la tierra en la que entran para conquistarla. [64].Yavé te dispersará entre todos los pueblos, de un extremo a otro de la tierra, y allí servirás a otros dioses, de madera y de piedra, que ni tú ni tus padres han conocido. [65].En aquellas naciones no encontrarás paz ni estabilidad. Yavé te dará allí un corazón cobarde, atemorizado e inquieto de día y de noche. [66].Tu vida estará ante ti como pendiente de un hilo y andarás asustado de noche y de día. [67].Por la mañana dirás: «¡Ojalá fuera ya de noche!», y por la noche dirás: «¡Ojalá estuviéramos ya a la mañana!», a causa del miedo que estremecerá tu corazón, al contemplar lo que verán tus ojos. [68].Yavé te volverá a llevar a Egipto por tierra y por mar, a pesar de que te dijo: «No volverás a verlos.» Allí ustedes querrán venderse a sus enemigos como esclavo y como sirvientas, pero no habrá comprador. [69].Estas son las palabras de la Alianza que Yavé mandó a Moisés ratificar con los hijos de Israel en el país de Moab, además de la que hizo con ellos en el Horeb.

(- Sacerdote: palabra de Dios. - Todos a coro: Te alabamos Señor...)


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Es una idiotez decir que Dios es todo amor y todo bondad y sostener a la vez que Dios dictó estas amenazas. Cuando un creyente en la Inerrancia bíblica afirma que este texto fué verdaderamente dictado por Dios a Moisés, y luego, sin ningún pudor afirma que Yahvé es un Dios de Amor, QUEDA TOTALMENTE CLARO QUE SE ESTÁ AUTOENGAÑANDO. Si Dios fuera un "Dios de Amor", NUNCA HUBIERA ESCRITO ESTAS ATROCIDADES, dignas del sádico más degenerado y deshumanizado de toda la Historia.

Podemos mirar con detenimiento algunas citas particularmente notables en este discurso dictado por un dios que es "todo amor" y "todo misericordia":

[18].Maldito el fruto de tus entrañas

Es decir, la maldición recae sobre los hijos de los infractores. Aunque ellos no hayan hecho nada malo, pagan los hijos por los pecados de sus padres. Esto es más digno de un ser sádico y vengativo que de un ser "perfectamente Justo".

[23].El cielo que te cubre se volverá de bronce, y la tierra que pisas, de hierro. [24].En vez de lluvia, Yavé te mandará cenizas y polvo, que caerán del cielo hasta que te hayan barrido.

Es decir, todos los seres del territorio ocupado (plantas y animales inocentes) padecen la sequía enviada como castigo por el Dios de Amor. Otra vez, es más saña vengativa y sed de sangre que Amor y Justicia.

[26].Tu cadáver servirá de comida a todas las aves del cielo y a todas las bestias de la tierra, sin que nadie las corra.

Es tan vengativo el Dios de amor y misericordia Yahvé, que se ensaña aún en el cuerpo sin vida del infractor, hasta el punto de no permitírsele sepultura sino dejándolo que sea devorado por los carroñeros. ¿Qué tipo de Justicia es la que se hace sobre un cadáver inanimado? Sólo venganza morbosa, enfermiza... No Justicia


[30].Tendrás una prometida y otro hombre la hará suya.

Aquí rebosa el machismo del Dios Tribal Yahvé. Una mujer se ve sometida al oprobio de ser poseída por un hombre que no es su marido y todo para castigar al marido. Este tipo de "Justicia" del Dios Tribal Yahvé es semejante a la Justicia que se aplicaba en la Mafia del Cartel de Medellín, cuando asesinaban a la familia de un traidor: "Démosle donde les duela", solía decir Pablo Escobar...

[32].Tus hijos y tus hijas serán entregados a pueblos extranjeros y enfermarás con tanto mirar hacia ellos, pero no podrás hacer nada.

Otra vez, la magnífica "Justicia" de Yahvé se derrama, haciendo ir al exilio a los hijos del infractor de la Ley. Este sádico y vengativo dios, que los Cristianos identifican con un ser que es todo amor y todo Justicia, es capaz de hacer pagarle a los Hijos los pecados de sus padres, y todo para saciar su sed de venganza y sangre.

[41].Tendrás hijos e hijas, pero no serán para ti, porque se los llevarán cautivos.

Otra vez, sobran los comentarios.

[45].Todas estas maldiciones .... [46].Se apegarán a ti y a tus descendientes para siempre y serán una señal asombrosa a la vista de todos.

De nuevo, los descendientes tienen que pagar por los pecados cometidos décadas atras por un infractor. ¡Qué tal la "Justicia" de Yahvé! ¡Peca mi bisabuelo y yo me tengo que aguantar las maldiciones, asedios, pobreza y enfermedades, hasta que se le pase la "rabieta" al dios de "amor"!

[49].Yavé hará venir contra ti de un país remoto, como un vuelo de águila, a un pueblo cuya lengua no entenderás. [50].Ese pueblo cruel no tendrá respeto por el anciano ni compasión del niño.

Claro, no bastaba que a los hijos del infractor se les hiciera pagar. Aquí también, a los vecinos del pecador se les hace pagar. Yo peco y viene un asedio extranjero en el cual no se respeta ni al viejo ni al niño de mi pueblo. ¡Que paguen ellos por lo que yo hice! Tódo sea para saciar la sed morbosa y enfermiza de sangre de Yahvé.

Claro que el premio mayor en deparvación, morbosidad y sadismo extremo, se lo llevan los versos del 52 al 59, en los cuales, Yahvé hace llegar un sitio extranjero que causa tal hambruna, que hombres refinados y mujeres dulces del pueblo del infractor se ven en la necesidad de comerse a sus propios hijos.

¡¡¡No sólo pagan los hijos con su muerte, pagan los vecinos del infractor con el dolor de comerse la carne de sus propios hijos, llevándolos al extremo de esconderse para no compartirla!!!

Esta manera de hacer pagar no se le ocurrió ni a Pablo Escobar durante la época del Cartel de Medellín. ¡¡Hacerle comer los propios hijos a los familiares del infractor, para que pague el infractor!!

Pero es mejor ver la elocuencia del dios de amor, al momento de hacer la amenaza, según los fundamentalistas, en "sus propias palabras":

[52].Te asediarán en todas tus ciudades, hasta que caigan en todo tu país las murallas más altas y fortificadas en las que tú ponías tu confianza. Quedarás sitiado dentro de tus ciudades en todo el país que te da Yavé, tu Dios. [53].Te comerás el fruto de tus entrañas, la carne de tus hijas e hijos que te haya dado Yavé, en el asedio y angustia a que te reducirá tu enemigo. [54].El hombre más refinado de tu pueblo se esconderá de su hermano e incluso de su esposa y de los hijos que le queden, [55].negándose a compartir con ellos la carne de los hijos que se estará comiendo, porque nada le quedará durante el asedio y la angustia a que tu enemigo te reducirá en todas tus ciudades. [56].La mujer más tierna y delicada de tu pueblo, tan delicada y tierna que hacía ademanes para posar en tierra la planta de su pie, se esconderá del hombre que se acuesta con ella, e incluso de su hijo o de su hija, [57].mientras come la placenta salida de su seno y a los hijos que dio a luz, por falta de todo otro alimento, cuando tu enemigo te sitie en tus ciudades y te reduzca a la más extrema miseria. [58].Si no guardas ni pones en práctica las palabras de esta Ley tales como están escritas en este libro, y no temes a ese Nombre glorioso y terrible, a Yavé, tu Dios, [59].él te castigará, a ti y a tus descendientes, con plagas asombrosas, plagas grandes y duraderas, enfermedades malignas e incurables.

Se podría seguir comentando hasta el cansancio este e innumerables textos más de la Biblia, pero pienso que este ejemplo es más que diáfano.

Sostener que la totalidad de la Biblia es inerrante y que la dictó un "dios de amor", ¡ es la contradicción más grande de todas !

Si se compara con el epígrafe de este artículo, se entiende cuán justificado estaba el "hereje" Marción, al eliminar de su Cánon Bíblico a la totalidad del A.T. del sádico dios tribal Yahvé (o Jehová, si lo prefiere)

MUJER E IGLESIA

Desde que en el siglo IV, cuando tod@ creyente, sin influencia de ningún tipo de jerarquía, podía llevar a cabo el acto de comunión (lo que hoy entenderíamos por misa), hasta ahora donde una jerarquía católica perfectamente estructurada y dogmatizada que es capaz de dictar quién y qué es válido para la sociedad actual, ya han pasados muchos años, dedicados a perfeccionar el sistema católico a través de la táctica del miedo (pecado=infierno).

Esta postura tiene su justificación, una justificación tan coherente como que según el Antiguo Testamento, Eva, la primera mujer de la historia (((ojo!!, según el punto de vista cristiano) incitó a Adán a cometer el pecado original, y desde entonces se personificó a la mujer con el mal y el engaño y el hombre con la pureza y la inocencia. ((Pues si que empezamos bien!!

La historia ha sido testigo del patético espectáculo ofrecido por la jerarquía católica en el tema de la mujer, que como personificación del mal y ellos, hombres de Dios, debían tratar como un tema aparte. Durante muchos siglos evitando la participación de la mujer en la vida clerical (o en todo caso encomendándole tareas de poca monta) y hoy en día inmiscuyéndose en temas sociales tan delicados de tratar como el aborto, la anticoncepción o la planificación familiar, para encima ser víctima de histéricas campañas de repulsa por parte de las instituciones católicas, secundados por sus discípul@s convencid@s.

Abramos los ojos. En una sociedad supuestamente democrática no hay lugar para una institución que discrimina continuamente por razones de sexo; ya sabemos que según la iglesia la única razón de ser de la mujer en el mundo es su fecundidad, postura totalmente retrógrada, sexista y discriminatoria.

La hipocresía y la doble moral se hacen patentes cuando en 1.967, y bajo el papado de Paulo VI, aparece la encíclica que hace obligatorio el celibato (Sacerdotalis Coelibatus) entre el personal eclesiástico. Esta ley provoca que seres mentalmente inestables y sin personalidad propia (sacerdotes, víctimas de un salvaje adoctrinamiento católico en los seminarios) se conviertan en auténticos perturbados incapaces de controlar su cuerpo e intentan sacar provecho de su posición privilegiada. De esta manera aparecen sátiros de confesionario que juegan con la sutilidad y el engaño, además de aprovechar el bajo estado de ánimo de muchas de sus víctimas para hacer confundir el "amor a Dios" con el "deseo hacia el sacerdote".

Estas acciones son penadas por las leyes católicas con la secularización (excomunión) de estos sátiros de confesionario, pero a la jerarquía católica le conviene más alejar a éstos de donde se produjo otro hecho aislado a otra parroquia más tranquila, a prescindir de ellos en plenas crisis de fe y deficitaria plantilla de sacerdotes.

En definitiva, es totalmente incompatible el hecho de ser mujer con pertenecer a un iglesia (institución) que degrada a un ser por culpa de algún cromosoma fuera de lugar.

LA VERDADERA CARA DE LA SECTA CATÓLICA

Desde estas líneas queremos desenmascarar la cruel realidad de la Iglesia Católica, esta terrible máquina de represión mental que forma parte del complejo aparato de control de masas , culpable directa del aborregamiento general.
La Iglesia Católica es culpable directa de:
_ Las miles de víctimas asesinadas en nombre de Dios durante la conquista de América, donde a l@s nativ@s de la zona que sobrevivieron se les anuló su cultura y su religión.
_ Los asesinatos por herejía y brujería de tantos brillantes científicos que osaban poner en evidencia las creencias católicas. Estamos hablando de la Santa Inquisición.
_ Más asesinatos, durante la Guerra Civil Española, siendo ejecutado todo aquel que no compartía los dogmas católicos.
_ Participación, durante la Segunda Guerra Mundial, en el expolio de oro judío que fue a parar a las arcas del Vaticano.
_ Los actuales problemas generados en cuestión de planificación familiar, por condenar el uso del preservativo por considerarlo antinatural (más antinatural es practicar el sacerdocio, ya que han sido dotado de unos órganos reproductores que el celibato no les permite utilizar, y aún así, los sacerdotes que han mantenido relaciones sexuales con menores no son tan minoría).
A todos esos feligreses que lucen en la solapa el ya famoso lazo azul (consecuencia del control mental del que antes hablábamos) condenando los asesinatos de ETA y la complicidad de HB, recordarles que la Iglesia Católica es culpable de infinidad más de víctimas, y vosotros, feligreses, cómplices que con vuestras limosnas y aportaciones a través de impuestos, estáis pagando un impuesto revolucionario católico. El colmo de la hipocresía se da cuando el gobierno español ()democrático?) decide aislar del plano político a HB por no condenar el asesinato de M.A. Blanco durante el verano de 1997, a la vez que la Iglesia Católica se niega a pedir perdón por su colaboración con el régimen franquista. Si estamos en contra de la violencia, estamos en contra de todas las violencias, y no solo de las que no acepta el matrimonio Iglesia-Estado.
Para quien creía que este matrimonio había desaparecido, os informamos que no solo no ha desaparecido, sino que están vigentes los privilegios de la Iglesia Católica conseguidos por bendecir el asesinato de rojos durante el franquismo.
Es muy triste que después de 20 años de democracia (?) puedan haber manifestaciones cristianas (todos encapuchados, sin que por ellos se les aplique la ley antiterrorista) como en Semana Santa, sin que esto sea delito por ofender el sentimiento no cristiano, mientras que en 1988, bien entrada la democracia, por hacer una manifestación atea en Zaragoza, pidieron a sus responsables seis meses de prisión por escarnio a la religión. Esto no es más que un ejemplo ya que los hay mucho más recientes. A comienzos de 1997, cuatro personas fueron acusadas de ofender el sentimiento religioso, responsabilizándolos de las aparición de unos carteles en que se invitaba a la apostasía. A estas personas las piden una pena ejemplar de más de 80.000 ptas. por daños al inmueble público y 540.000 ptas. por ofender a los cristianos (esta última pena es para cada uno de ellos, es decir, el matrimonio Iglesia-Estado se pretende reembolsar más de 2.100.000 ptas.) Estos no son más que unos ejemplos sobre su supuesta libertad de expresión. Mientras que la religión está en nuestras fiestas, en nuestras escuelas, en nuestras leyes, en nuestras vidas... no dejan que nuestras ideas no acordes con sus parámetros cristianos se puedan expresar en la calle... esta es su moralidad, su democracia y su libertad de expresión, mientras nos bombardean por todos lados sobre la supuesta neutralidad de nuestro Estado del Bienestar.
Un estado tan neutral que nuestros representantes no dudan dos veces en ir en primera fila en estas manifestaciones del tipo KKK antes señaladas. El mismo estado que no se investigue, por parte de las autoridades italianas, al arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles, por su presunta implicación con la Mafia italiana. Esto son hechos no simples especulaciones.
Los objetivos inmediatos de este colectivo son la prohibición por ley del bautizo antes de los 16 años para evitar el adoctrinamiento (que cada individuo tenga la posibilidad de decidir por sí mismo) y la derogación de los artículos 522. 523. 524. 525 y 526 del Código Penal, ya que coartan la libertad de expresión, que es algo más que una ley, es un derecho fundamental. Aunque nuestra finalidad es la de acabar con todas las sectas, incluida la católica.
El Viejo Topo
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CARTA ABIERTA AL PAPA
Sr. Papa:
Espero que no le moleste que le dirija unas líneas. Con ellas no deseo ni ofenderle a usted ni a ningún católico; allá cada cual con sus creencias. Déjeme precisarle, sin embargo, y antes de entrar en materia, que yo no soy cristiano, aunque tengo algún buen amigo que sí lo es. Fui bautizado y educado en el catolicismo, pero perdí la fe cuando, ya adulto, leí ese libro maravilloso llamado Biblia, que se suponía escrito Bsegún me habían enseñado- por intervención divina. Descubrí allí un Dios sanguinario e implacable, que exigía que ciudades enteras fueran pasadas a cuchillo, que incluso imponía el asesinato de los lactantes. Aquel Dios, señor Papa, no era para mí. Las lecturas posteriores de los Evangelios, con un Dios mucho más tolerante, mucho más humano, no consiguieron borrar de mi conciencia la huella que el Dios inmisericorde que Josué y David habían impreso. Así que aprendí a vivir sin más fe que la que puede depositarse en el género humano.
Pero incluso sin fe, sin estar demasiado interesado en los asuntos de la Iglesia, a menudo me pregunto que lleva usted en la cabeza, en que piensa, cuáles son sus sentimientos. Me pregunto: )creerá realmente ese hombre que Dios está tras él, que cuanto hace está inspirado por el Altísimo?, )se sentirá un intermediario divino, o más bien el jefe de una inmensa burocracia, de un aparato de poder económico, ideológico, también, por supuesto, religioso?, )cómo es la fe del Papa?
Pienso en lo que haría yo si fuera Papa y creyera en la existencia de un Dios justo y misericordioso. Entonces me veo en Sarajevo. Aunque mi seguridad no estuviera garantizada por los hombres Bmi alma estaría en manos de Dios-, exponiendo mi pobre cuerpo miserable al albur de la Providencia. Salto a otra imagen y me veo entre los pobres, a pie, sin papamóvil, sin jefes de estado que me reciban al pie de la escalera del avión esperando que deposite un ridículo beso en el sucio asfalto de la pista. Me veo proclamando la igualdad real de las mujeres, el amor Bfísico también- entre seres humanos que se necesitan. Me imagino compartiendo las alegrías y miserias de mis contemporáneos, sus tristezas, su dolor, su indignación ante la injusticia. Y me veo entre ellos, junto a ellos, no en un púlpito, no en un balcón, no en una plaza atestada de fans incondicionales. Son fantasías, claro. A veces sueño.
)Sabe que soñé el otro día? Yo era usted, y recibía en el Vaticano a una delegación japonesa. Fueron directos al grano: querían La Pietá. Ofrecían mil quinientos millones de dólares. Un cardenal siciliano cayó en redondo, casi se desnuca. (Vender esa obra genial, nunca! Todos estaban alborotados. Todos menos yo. Tomé una decisión casi al instante: (vendida!
Durante unos días tomé precauciones, ya sabe, con la comida y esas cosas. Después de todo más de un Papa ha muerto por sorpresa. Mandé hacer una copia exacta de la obra. A su lado hice instalar una placa. En ella se leía: Lo que usted está viendo es una copia. El original está enterrado en los corazones de cien mil niños ruandeses, en cien mil pozos en la India, en cien mil escuelas en todo el mundo, en hospitales, en herramientas, maquinaria agrícola, material de todo tipo.
Creo que en Japón la instalaron en una urna a prueba de todo, a la entrada de una fábrica de automóviles. Allí podía contemplarse el original, pero por alguna razón la gente prefería contemplar la copia.
Sólo era un sueño. Pero quería contárselo.
EL VIEJO TOPO (N1 78)
Octubre de 1.994

LAS 101 CLARAS CONTRADICCIONES DE LA BIBLIA

Utilizando dos versiones distintas de la Biblia en Castellano en las cuales se encuentran dichas contradicciones. Versiones utilizadas:


Versión Católica, Sociedad Bíblica Católica Internacional, Roma. Editorial Verbo Divino, Navarra, España.


Versión Protestante, LA SANTA BIBLIA Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602) Otras revisiones: 1862, 1909 y 1960. Thomas Nelson Publishers.




En el Antiguo Testamento



¿Quién incitó a David contra Israel y Judá y le envió para hacer un Censo?


· Dios lo hizo (2 Samuel 24:1)

· Satanás lo hizo (1 de Crónicas 21:1)


En dicho censo, ¿Cuántos hombres fueron hallados de Israel?


· De Israel 800, 000 mil (2 de Samuel 24:9)

· De Israel 1’ 100, 000 mil (1 de Crónicas 21:5)


En dicho Censo, ¿Cuántos hombres fueron hallados de Judá?


· de Judá 500, 000 mil (2 de Samuel 24:9)

· de Judá 470, 000 mil (1 de Crónicas 21:5)


Dios envió a Su Profeta Gad para preguntar a David cuántos años de hambre desearía para su pueblo, ¿Qué respondió David?


· Siete años (2 de Samuel 24:13)

· Tres años (1 de Crónicas 21:12) *****


¿Qué edad tenía Ocozías cuando comenzó a reinar en Judá?


· 22 años de edad (2 de Reyes 8:26)

· 42 años de edad (2 de Crónicas 22:2) *****


¿Qué edad tenía Joaquín cuando comenzó a reinar en Jerusalén?


· 18 años de edad (2 de Reyes 24:8)

· 8 años de edad (2 de Crónicas 36:9) *****


¿Cuánto tiempo reinó Joaquín sobre Jerusalén?


· 3 Meses (2 de Reyes 24:8)

· 3 Meses y diez días (2 de Crónicas 36:9)


El jefe de los valientes de David, ¿Cuántos hombres mató en una ocasión?


· 800 hombres (2 Samuel 23:8)

· 300 hombres (1 de Crónicas 11:11)

· En ambos casos, los nombres anotados no coinciden. *****


¿Cuándo fue que David devolvió el Arca a Jerusalén, antes o después de derrotar a los filisteos?


· Después (2 de Samuel capítulos 5 y 6)

· Antes (1 de Crónicas capítulos 13 y 14)


¿Cuántos pares de animales limpios ordenó Dios a Noé que hiciera abordar a la barca?


· Dos pares (Génesis 6:19 y 20)

· Siete pares (Génesis 7:2)

· Sin embargo, en Génesis 7: 8 y 9 se menciona que ingresaron a la barca animales limpios y que no eran limpios sólo de dos en dos.


Cuando David derrotó al rey Soba, ¿Cuántos hombres de a caballo capturó?


· 1, 700 (2 de Samuel 8:4)

· 7, 000 (1 de Crónicas 18:4)


¿Cuántas caballerizas para caballos poseía Salomón?


· 40, 000 (1 de Reyes 4:26)

· 4, 000 (2 de Crónicas 9:25)


¿En qué año Baasa se proclamó rey sobre todo Israel en Tirsa mientras Asa era rey de Judá?


· En el tercer año y reinó por veinticuatro años, es decir hasta el 27° año. (1 de Reyes 15:33)

· Sin embargo, en (1 de Reyes 16:8) se narra que el hijo de Baasa cuyo nombre era Ela comenzó a reinar sobre todo Israel en Tirsa en el año 26 del reinado de Asa.

· Más adelante en (2 de Crónicas 16:1) se narra que Baasa rey de Israel subió contra Judá en el año 36 del reinado de Asa, es decir 9 años más de lo que se declara en (1 de Reyes 15:33)


¿Cuántos encargados –o supervisores- designó Salomón para que vigilasen para edificar la casa de Dios?


· 3, 300 (1 de Reyes 5:16)

· 3, 600 (2 de Crónicas 2:2)


¿Cuántas medidas –batos- cabían en el mar que Salomón mandó fabricar dentro del templo?


· 2, 000 (1 de Reyes 7:26)

· 3, 000 (2 de Crónicas 4:5)


Cuando los Israelitas volvieron de la cautividad en Babilonia, ¿cuántos eran hijos de Pahat-moab?


· 2, 812 (Esdras 2:6)

· 2, 818 (Nehemías 7:11)


Y ¿Cuántos eran los hijos de Zatu?


· 945 (Esdras 2:8)

· 845 (Nehemías 7:13)


Y ¿Cuántos eran los hijos de Azgad?


· 1, 222 (Esdras 2:12)

· 2, 622 (Nehemías 7:17) ****


Y ¿Cuántos eran los hijos de Adin?


· 454 (Esdras 2:15)

· 655 (Nehemías 7:20)


Y ¿Cuántos eran los hijos de Hasún?


· 223 (Esdras 2:20)

· 328 (Esdras 7:22)


Y ¿Los varones de Bet-el y Hai?


· 223 (Esdras 2:28)

· 123 (Esdras 7:32)


Los libros de Esdras (2:64) y Nehemías (7:66) ambos coinciden sobre que el número total de la congregación era de 42,360 sin embargo ambos libros a la suma individual y separada declaran:


· 29, 818 de Esdras

· 31, 089 de Nehemías


¿Cuántos eran los cantores de la Congregación?


· 200 (Esdras 2:65)

· 245 (Esdras 7:67)


¿Cuál era el nombre de la madre del Rey Abías?


· Micaías hija de Uriel y Gabaa (2 de Crónicas 13:2)

· Maaca hija de Absalón (2 de Crónicas 11:20)

· Sin embargo, Absalón sólo tuvo una hija de nombre Tamar (2 Samuel 14:27)


¿Tomó Josué por completo todo Jerusalén tras las batallas que sostuvo?


· Sí (Josué 10: 23-43)

· No (Josué 15:63)


Según el libro de Génesis ¿Adán moriría en el mismo día si comía de la fruta del árbol prohibido?


· Sí (Génesis 2:17)

· No, Adán vivió 930 años (Génesis 5:5)


¿Decidió Dios que el límite de vida de los seres humanos se limitaría a 120 años?


· Sí (Génesis 6:3)

· No, hubo humanos que vivieron muchos más años que lo previsto en Génesis 6. Ver: (Génesis 11:12-16)


¿A quién vendieron los Madianitas a José?


· A los Ismaelitas Génesis (37:28)

· A Potifar, oficial de Faraón Génesis (37:36)

· Nótese que la versión católica dice que los hermanos venderían a José a los Ismaelitas, sin embargo poco después fue a los madianitas a quienes vendieron a José y estos a Potifar, en Egipto. (Génesis 37:26-36)


¿Sintió Dios pesar, arrepentimiento o cambió de idea o decisión?


· No, Porque el que es la Gloria de Israel, no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta (1 de Samuel 15:29)

· Sí, se arrepintió de haber hecho al hombre (Génesis 6:6)

· ....Me pesa haberlos creado...(Génesis 6:7)

· Si se arrepintió (Éxodo 32:14)

· Se arrepintió de haber puesto por Rey a Saúl (1 de Samuel 15:10-11)


Moisés y Aarón se presentaron con Faraón y transformaron el agua en sangre y los magos de Faraón ¿hicieron lo mismo?


· Todas las aguas se transformaron en sangre, sus ríos, sus canales, sus estanques, sobre todos sus depósitos, había sangre en toda la tierra de Egipto hasta en sus vasijas, tanto de madera como de piedra. (Éxodo 7: 19-21)

· Los magos de Faraón hicieron lo mismo (Éxodo 7:22) Esto es imposible ya que previamente Aarón y Moisés lo habían transformado todo en sangre.


¿Quién mató a Goliat?


· David (1 de Samuel 17:23-50)

· Eljanán (2 de Samuel 21:19)


¿Quién mató a Saúl?


· Saúl mismo, se arrojó sobre su espada (1 de Samuel 31:4-6)

· Un Amalecita, quién le informó a David sobre la muerte de Saúl y su hijo (2 de Samuel 1:1-16)


¿Todos los hombres cometerán pecados?


· Sí, no hay hombre que no peque (1 de Reyes 8:46) Ver también (2 de Crónicas 6:36, Proverbios 20:9, Eclesiastés 7:20, 1 de Juan 1:8-10)

· No, los verdaderos cristianos No pecan (1 de Juan 3:6-9) Porque los cristianos son hijos de Dios (1 de Juan 5:1)

· ¿Y los hijos de Abraham, Israel y aún antes, no son hijos de Dios?


Aclaración: Las contradicciones no sólo se dan entre las propias versiones señaladas sino comparándolas indistintamente entre ellas mismas. Los asteriscos se corresponden a un menor número de contradicciones en la versión Católica de la Biblia.

Al mismo tiempo, conviene destacar sobre que, según la Iglesia Católica precursora del origen del Nuevo Testamento, la totalidad de los libros del mismo, no son una revelación ni tampoco aclaran todos los asuntos o preguntas de los creyentes al decir en su introducción de la versión de la Editorial Verbo Divino:


.........Por muy inspirados que sean por Dios, estos libros no cayeron del cielo, sino que se deben a los apóstoles y evangelistas de la Iglesia primitiva. No pretenden contestar todas nuestras preguntas e interrogantes respecto de la fe; son un conjunto de testimonios referentes al impacto que produjo en sus contemporáneos esta persona única que es Cristo Jesús.

SEGUNDA PARTE




En el Nuevo Testamento





¿Quién fue el padre de José esposo de María?


· Jacob (Mateo 1:16)

· Eli (Lucas 3:23)


¿De cual de los hijos de David ‘desciende’ Jesús?


· Salomón (Mateo 1:6)

· Natán (Lucas 3:31)

· Nótese que en la versión Católica en Lucas 3: 28-29 dice: Hijo de Elmada, hijo de Er, hijo de Jesús..... hijo de hijo de Eliécer. Lo cual, implica precisamente que Jesús era una trasliterización de Joshua cuyo nombre no fue propiedad exclusiva de Jesús al no ser él su primer portador como lo hemos señalado en otro documento.


¿Quién fue el padre de Salatiel?


· Jeconías (Mateo 1:12)

· Neri (Lucas 3:27)


¿Cuál de los hijos de Zorobabel fue ‘ancestro’ de Jesús?


· Abiud (Mateo 1:13)

· Resa (Lucas 3:27) Sin embargo los ocho hijos de Zorobabel son los siguientes: 1- Mesulam, 2- Hananías, 3- Selomit, 4- Hasuba, 5- Ohel, 6- Berequías, 7- Hasadías, 8- Jusab-hesed (1 de Crónicas 3:19-20) Aunque en las versiones utilizadas no se dan todos como hijos de Zorobabel lo cual, hace evidente el error.

· Nótese que los nombres Abiud y Resa, NO APARECEN en forma alguna y por ninguna parte relacionados con Zorobabel.


¿Quién fue el padre de Uzías?


· Joram (Mateo 1:8)

· Amasías (2 de Crónicas 26:1)


¿Quién fue el padre de Jeconías?


· Josías (Mateo 1:11)

· Joacim (1 de Crónicas 3:16)

Nótese igualmente la pésima trasliterización de los nombres lo cual da lugar a otras confusiones y errores evidentes. (en ambas Biblias)


¿Cuántas generaciones pasaron entre el exilio de Babilonia y el nacimiento de Jesús?


· Catorce (Mateo 1:17)

· Sin embargo, efectuando un cuidadoso conteo entre Mateo 1:12-16 encontraremos que sólo se señalaron 13 generaciones sin contar a Jesús a quien desde luego no se le puede incluir por no tener un padre natural.


¿Quién fue el padre de Sala (Selah)?


· Cainan (Lucas 3:35-36)

· Arfaxad (Génesis 11:12)


¿Era Juan el Bautista aquel Elías que tuvo que venir?


· Sí (Mateo 11:14 y 17:10-13)

· No (Juan 1:19-21)


¿Heredaría Jesús el trono de David?


· Sí, lo predijo el Ángel de Dios (Lucas 1:32)

· No. Desde que se le considera como un descendiente de Jeconías (Mateo 1:11 y 1 de Crónicas 3:16) Nótese que Dios dijo en Jeremías 36:30 que Joacim rey de Judá ‘No tendrá quién se siente sobre el trono de David’ y este Joacim fue padre de Jeconías mencionado en Mateo 1:11


Jesús ingresó a Jerusalén, ¿En cuantos animales?


· En un pollino –asno- (Marcos 11:7 y Lucas 19:35)

· En dos animales (Mateo 21:7) por lo cual no queda claro cuantos animales montó Jesús.


¿Cómo supo Pedro que Jesús era el Ungido –Cristo- de Dios?


· Por revelación del Padre que está en los cielos (Mateo 16:17) Lo cual implica que a Pedro le hablo Dios ¿directamente?

· Sin embargo, Andrés hermano de Pedro le dijo: Hemos hallado al Mesías que traducido al griego es Cristo (Juan 1:41) es decir, aquí nos queda claro que no fue Dios quién se lo reveló a Pedro.


¿En donde se encontró por primera vez Jesús con Pedro y su hermano Andrés?


· Junto al Mar de Galilea (Mateo 4:18-22)

· Como a la hora décima en una Biblia (y a las cuatro de la tarde en la otra) fueron con Jesús a ver en donde ‘vivía’ que no era junto al Mar de Galilea (Juan 1:42)

· Así fue que al día siguiente es que Jesús decidió partir hacia Galilea (Juan 1:43)


Cuando Jesús se encontró con Jairo ¿La hija de Jairo acababa de morir?


· Sí (Mateo 9:18) Jairo le dijo: ‘Mi hija acaba de morir’

· No (Marcos 5:23) Jairo le dijo: ‘Mi hija está agonizando’


¿Jesús les ordenó a sus discípulos que partieran con provisiones?


· Sí (Marcos 6:8) .......sólo bastón y sandalias......

· No (Mateo 10:9 y Lucas 9:3) ..........Ni bastón Ni sandalias......


¿Pensó Herodes que Jesús era Juan el Bautista?


· Sí (Mateo 14:2 y 6:16)

· No (Lucas 9:9)


¿Reconoció Juan el Bautista a Jesús antes de bautizarle?


· Sí, (Mateo 3:13-14)

· No (Juan 1:32-33) Dijo: ........’Y, yo no le conocía’....


¿A pesar de haberle bautizado, Juan reconoció a Jesús Posteriormente?


· Sí (Juan 1:32-33)

· No (Mateo 11:2)


De acuerdo al Evangelio de Juan, ¿Qué expresó Jesús acerca del Testimonio de Sí mismo?


· ...’Si doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio No es verdadero’........ (Juan 5:31)

· ...’aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio Es verdadero’... (Juan 8:14)


Maldijo Jesús a la higuera estéril ¿Antes de purificar el Templo?


· Sí (Marcos 11:12-14)

· No (Mateo 21:18:19)


Cuando Jesús maldijo a la higuera, ¿se percataron los discípulos en ese momento de que se había secado?


· Sí (Mateo 21:19)

· No, hasta el día siguiente (Marcos 11:20)


¿Besó Judas a Jesús?


· Sí (Mateo 26:48-50)

· No (Juan 18: 3-12)


¿Negó Pedro a Jesús antes o después de que cantara el Gallo?


· Antes (Juan 13:38) ...’No cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces’...

· Después (Marcos 14:72) El gallo ya había cantado dos veces cuando Pedro ya había negado tres veces a Jesús por lo cual, la Profecía no se cumplió.


¿Cargó Jesús su propia Cruz?


· Sí (Juan 19:17)

· No (Mateo 27:31-32)


¿Murió Jesús -expiró su último aliento- antes de que la cortina del Templo se rasgase en dos?


· Sí y el velo se rasgó después de la muerte de Jesús (Mateo 27:50-51 y Marcos 15:37-38)

· No, el velo del Templo se rasgó antes de que Jesús muriese ( Lucas 23:45-46)


¿Eran para unos cuantos los conocimientos y mensajes de Jesús o para todo aquel que lo conoció en persona? ¿Habló Jesús secretamente con sus discípulos por encima de la gente?


· No ...Y nada he hablado en oculto.... (Juan 18:20)

· Sí ...Aunque a sus discípulos en particular les declaraba todo... (Marcos 4:34)

· Sí ...A vosotros les es dado saber los misterios del reino de los cielos...... (Mateo 13:10-11)

· Aunque hay quién afirma que el mensaje de Jesús es para toda la humanidad.


¿En donde se encontraba Jesús a la hora sexta en el día de la crucifixión?


· En la cruz, era la hora tercera cuando le crucificaron (Marcos 15:25)

· En el tribunal, era la preparación de la Pascua y como la hora sexta. (Juan 19:14)

· En la versión Católica dice que eran como las nueve de la mañana (Marcos 15:25) Alrededor del medio día (Juan 19:14)

· Es decir en ambos casos, en Marcos Jesús ya estaba en la cruz y no más tarde en el tribunal como señala el Evangelio de Juan.


Los Evangelios dicen que Jesús fue crucificado conjuntamente con dos ladrones a sus costados, ¿Insultaron ambos ladrones a Jesús?


· Si, le injuriaban (Marcos 15:32)

· No, ...más este ningún mal hizo... (Lucas 23:41)


¿Jesús ascendió al Paraíso el mismo día de la crucifixión?


· Sí ( Lucas 23:43)

· No (Juan 20:17)


Cuando Pablo (Saulo de Tarso) estaba en camino a Damasco, le rodeó un resplandor y él escuchó una voz que le hablaba. ¿Los que le acompañaban en el viaje, también escucharon dicha voz?


· Sí (Hechos 9:7)

· No ((Hechos 22:9)

En ambas versiones en español, vuelven las contradicciones al decir una que ‘no entendieron’ y la otra que ‘no escucharon’ A pesar, de que presuntamente ambas proceden de una traducción del griego.


En el mismo viaje, cuando Pablo escuchó la voz que le hablaba y vio la luz que le rodeó, él cayo al piso; ¿Cayeron al piso igualmente los compañeros que iban con Pablo?


· Sí (Hechos 26:14)

· No (Hechos 9:7)


En dicha aparición, ¿Recibió Pablo algunas indicaciones y cargo antes de entrar a Damasco?


· Sí (Hechos 26:16-18)

· No (Hechos 9:7 y 22:10)


Cuando el pueblo de Israel empezó a fornicar con las hijas de Moab en Sitim, ¿cuántos israelitas fueron muertos como castigo por aquellos hechos?


· 24, 000 (Números 25: 1 , 9)

· 23, 000 (1 de Corintios 10:8)


¿Cuántos miembros de la familia de Jacob entraron a Egipto?


· 70 en total (Génesis 46:27)

· 75 en total (Hechos 7:14)


¿Qué fue lo que hizo Judas con el dinero que recibió por traicionar a Jesús?


· Lanzó las monedas dentro del Templo (Mateo 27:5)

· Compró un campo (Hechos 1:18)


¿Cómo murió Judas?


· Se ahorcó (Mateo 27:5)

· Se partió la cabeza en dos al caer y todas sus entrañas se derramaron (Hechos 1:18)

· Nótese: Que un ser humano se parta la cabeza al caer sería lógico pero, ¿qué se le derramen las entrañas también a consecuencia de una caída?


¿Porqué se nombró al campo, ‘’Campo de Sangre’’?


· Porque los Sacerdotes así lo nombraron (Mateo: 27-8)

· Porque ahí en el campo se derramó la sangre de Judas (Hechos 1:19)

· Nótese que en ambos casos se habla de dos campos distintos, uno de ellos denominado ‘Acéldama’ y que el primer campo fue nombrado así por los sacerdotes, del segundo queda desconocido quién nombró así a tal campo.


¿Por cuantos Jesús dio su vida en rescate y a quienes rescataría?


· ... para dar su vida en rescate por muchos... (Marcos 10:45)

· ... se dio a sí mismo en rescate por todos... (1 de Timoteo 5-6)

· Rescate del justo es el impío, y por los rectos el prevaricador (Proverbios 21:18)


¿Es Jesús el unigénito de Dios sin semejante a él?


· Sí (Mateo 16:16)

· No (Hebreos 7:3) Melquisedec, hecho semejante al Hijo de Dios........ En la versión católica se dice en el mismo versículo: Es la figura del hijo de Dios.........


¿Cuál fue el texto escrito en el cartel sobre la cruz de Jesús?


· Este es Jesús, el Rey de los Judíos (Mateo 27:37)

· El Rey de los Judíos (Marcos 15:26)

· Este es el Rey de los judíos (Lucas 23:38)

· Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos (Juan 19:19)

· Nótese igualmente que los evangelios tampoco coinciden o mencionan en cuantos idiomas estuvo escrito dicho cartel.


¿Verdaderamente Herodes quiso matar a Juan el Bautista?


· Sí (Mateo 14:5)

· No (Marcos 6:20)


¿Cuál es el nombre del décimo discípulo de Jesús de una lista de doce?


· Tadeo (Mateo 10:3 y Marcos 3:18)

· Simón (Lucas 6:15)


Jesús vio a un hombre sentado en el lugar de los tributos públicos, ¿Cuál era su nombre?


· Mateo (Mateo 9:9)

· Leví (Marcos 2:14 y Lucas 5:27)


En la última cena con sus discípulos, ¿Jesús habló que alguno de ellos metería la mano en el plato con él o le entregaría Jesús el Pan?


· El que mete la mano conmigo en el plato –dijo Jesús- (Mateo 26:23 y ...El que moja conmigo en el plato.... (Marcos 14:20)

· A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Dijo Jesús (Juan 13:26)

· Nótese la diferencia entre alguien que mete la mano en el plato y alguien que recibe sin meter la mano. En Mateo y Marcos no se refiere por su nombre a ninguno de ellos, en cambio sí lo hizo en el evangelio de Juan.


¿Pidió Jesús al Padre para prevenirse de la Crucifixión?


· Sí (Mateo 26:39, Marcos 14:36 y Lucas 22:42)

· No (Juan 12:27)


Los Evangelios señalan que Jesús oró para prevenirse de la cruz, ¿En cuantas ocasiones oró Jesús y reconvino a sus discípulos para que estos orasen?


· Tres veces (Mateo 26:36-46 y Marcos 14:32-42)

· Una vez (Lucas 22:39-46) ....Mientras hablaba se presentó una turba –grupo-....


Los Evangelios de Mateo y Marcos están de acuerdo en que Jesús oró tres veces, sin embargo ¿Cuáles fueron las palabras de la segunda vez que Jesús oró?


· Hay dos versiones diferentes de las palabras de Jesús (Mateo 26:39 y 42)

· Sólo hay una versión de las palabras de Jesús y en la segunda se dice que dijo lo mismo(Marcos 14:36 y 39)

· Nótese que en ambos evangelios, no concuerdan las palabras de Jesús y algo muy importante: ¿Cómo supieron los apóstoles lo que Jesús dijo en sus oraciones si él se alejó de ellos y al mismo tiempo ellos se durmieron mientras oraba?


¿Cuáles fueron las palabras del Centurión después de que Jesús murió en la cruz?


· ...Verdaderamente este hombre era justo... (Lucas 23:47)

· ...Verdaderamente este hombre era hijo de Dios... (Marcos 15:39)


Cuando Jesús dijo: Dios mío, Dios mío, ¿Porqué me has abandonado? ¿En que idioma se expresó para referirse a Dios?


· En Hebreo: ..Elí, Elí... (Mateo 27:46)

· En Arameo: ... Eloi, Eloi... (Marcos 15:34)

· Nótese que parece bastante calumniador pensar que Jesús se sintió ‘’abandonado’’ siendo que el mismo supo lo que sucedería y al orar en el Getsemaní expresó: ...’hágase tu voluntad y no la mía’... ¿Porqué habría de contradecirse a sí mismo siendo que le dijo a uno de los crucificados que ese mismo día estarían en el Paraíso?


De acuerdo con los Evangelios, ¿Cuáles fueron las últimas palabras de Jesús antes de morir?


· ...Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.... (Lucas 23:46)

· ...Consumado es.... (Juan 19:30)


Cuando Jesús llegó a Capernaum sanó al sirviente de un Centurión, ¿El Centurión fue personalmente con Jesús a pedirle la salud de su sirviente?


· Sí (Mateo 8:5)

· No, el Centurión envió a algunos ancianos(Lucas 7:3-6)


Aparte de Jesús ¿Ascendió otra persona al cielo?


· No (Juan 3:13)

· Sí, Elías subió al cielo en un torbellino (2 de Reyes 2:11)


¿Quién era el Sacerdote cuando David entró al Templo y tomo los panes sagrados?


· Abiatar (Marcos 2:26)

· Ahimelec (1 de Samuel 21:1-2)


¿El cuerpo fallecido de Jesús fue preparado con especias aromáticas de acuerdo a la tradición judía antes de ser colocado en el sepulcro?


· Sí, (Juan 19:39-40)

· No, José de Ariamatea compró una sábana en la cual envolvió el cuerpo y lo puso en el sepulcro (Marcos 15: 45-46) Después en Marcos 16:1 algunas seguidoras de Jesús traían especies aromáticas para ungirle pero después de buscar el cuerpo ya no lo encontraron. *****


¿Cuándo fue que las mujeres llevaron las especias para ungir el cuerpo fallecido de Jesús?


· Cuando ya había pasado el día de reposo –Sábado- (Marcos 16:1)

· El día anterior al día de reposo es decir, Viernes porque después descansaron el día de reposo (Lucas 23:55 – 24:1)

· Nótese que en Marcos dice que las especies las compraron y en Lucas que ellas mismas las prepararon.


José de Arimatea ¿era miembro del concilio o un discípulo de Jesús?


· Era discípulo de Jesús (Juan 19:38)

· Miembro del noble concilio o consejo supremo de los judíos (Marcos 15:43)


¿Cuál era el propósito de las mujeres al visitar el sepulcro en donde colocaron el cuerpo de Jesús?


· Ungir el cuerpo con especias aromáticas (Marcos 16:1 y Lucas 23:55 y 24:1)

· Sólo para ver el sepulcro (Mateo 28:1)

· Sin una razón específica y se menciona que sólo una mujer fue al sepulcro (Juan 20:1)

· Nótese que en Marcos, Lucas y Mateo se habla de mujeres en plural y sólo en Juan se menciona a una sola mujer que visitó el sepulcro. Por tanto, tampoco queda claro el número de visitantes al sepulcro.


Una piedra grande fue colocada a la entrada del sepulcro, ¿Cómo encontraron la piedra las mujeres cuando arribaron al sepulcro?


· Hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendió del cielo y llegando removió la piedra y se sentó sobre ella. (Mateo 28:1-6)

· Cuando miraron, vieron removida la piedra. Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca y se espantaron. (Marcos 16:4-5)

· Y hallaron removida la piedra del sepulcro. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes. (Lucas 24:2 y 4)

· María Magdalena fue de mañana siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces corrió y fue a Simón Pedro. (Juan 20:1)

· Nótense las graves contradicciones que se narran en los Evangelios. Es por esto, evidentemente que, NO FUERON escritos por pluma de los propios discípulos de Jesús. Esto nos indica que estas escrituras sólo son las opiniones personales de quienes escribieron estos libros y versículos. Si realmente fueran libros revelados, no tendrían ninguna contradicción tomando en consideración además de que, los discípulos hubieran estado de acuerdo en que escribir al testimoniar ellos mismo los hechos, cosa que evidentemente, no fue escrito así.


¿Quién les dijo a las mujeres que sucedió con el cuerpo de Jesús?


· Las respuestas y contradicciones se encuentran en el número anterior. (Ídem libros y versículos)


¿Cuándo fue que María Magdalena se encontró con Jesús? ¿Y, cual fue la reacción de ella al verle? ¿Se dejó Jesús tocar? ¿Estaba sola María Magdalena o iba acompañada?


· María Magdalena iba acompañada, y salieron del sepulcro corriendo –sin precisar que tan lejos del mismo- y mientras iban a avisar a los discípulos, les salió Jesús al encuentro y ellas acercándose se abrazaron a sus pies y le adoraron. (Mateo 28:9)

· En su segunda visita al sepulcro, María Magdalena estaba sola llorando fuera, junto al sepulcro, y después de responder la pregunta que le hicieron dos ángeles que ahí estaban, se volvió y vio a Jesús pero no lo reconoció porque ella pensaba que era el hortelano. Después Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi padre.(Juan 20:11-17)


¿Cuáles fueron las instrucciones que Jesús ordenó decir a sus discípulos?


· Jesús les habló a las mujeres y les dijo: No temáis, id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán. (Mateo 28:10)

· Jesús le habló solo a María Magdalena y le dijo: Más ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a Vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. (Juan 20:17)


¿Cuándo fue que los discípulos partieron a Galilea y en donde se les apareció Jesús?


· Inmediatamente, según ordenó Jesús (Mateo 28:10 y 16)

· En el camino a Emaús, dos discípulos le vieron, luego se fueron a Jerusalén en donde estaban los once reunidos y allí mismo en Jerusalén, se les apareció Jesús (Lucas 24:13-38)

· Jesús les ordenó que se quedasen en Jerusalén hasta que hayan sido investidos de poder desde lo alto. (Lucas 24:49)

· Jesús les ordenó que se quedasen en Jerusalén y se les apareció durante cuarenta días (Hechos 1:3-4)


¿Deben llevar los hombres las cargas de otros?


· Sí (Gálatas 6:2)

· No (Gálatas 6:5) ****


¿A cuantos de sus discípulos se apareció Jesús tras la resurrección?


· Doce (1 de Corintios 15:5)

· Once (Mateo 28:16-17, Marcos 16:14, Lucas 24:33 y 36)


¿Qué sucedió con Jesús después de su bautismo?


· Enseguida el espíritu lo impulsó al desierto (Marcos 1:12-13)

· Los siguientes días escogió a sus discípulos quienes estuvieron con él en Capernaum (Juan 1:35 y 43, 2:1-11 y 12)


Después de nacer, ¿En donde transcurrieron los primeros años de Jesús?


· En Egipto (Mateo 2:13-23)

· En Nazaret (Lucas 2:21-40)


Cuando Jesús caminó sobre el agua, ¿Cuáles fueron las palabras de sus discípulos?


· Verdaderamente eres Hijo de Dios (Mateo 14:33)

· Viéndole ellos caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y gritaron. (Marcos 6:49)


En los viajes de Pablo, ¿Acató la orden de no hablar la palabra en Asia?


· Sí, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia (Hechos 16:6)

· No, Pablo en sus viajes, continuó por espacio de dos años de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos oyeron la palabra del Señor Jesús, y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo. (Hechos 19:10-11)




ESCLAVITUD EN EL CRISTIANISMO

Tomado de la páginas 162 a 167 del tomo V de la "Historia criminal del cristianismo"
de Karlheinz Deschner, Ediciones Martinez Roca S.A., 1993, ISBN 84-270-1750-2

La Biblia permite el maltrato de esclavos por parte de sus amos. Ahora bien, si un golpe arranca a un esclavo un diente o un ojo, el esclavo debía ser manumitido. Si el esclavo moría en el acto, el señor debía ser castigado, pero si vivía uno o dos días más, aquel escapaba al castigo «pues es dinero suyo».

Los esenios prohibían severisimamente todo tipo de esclavitud. La Stoa enseñaba al menos la ilicitud de la esclavitud hereditaria. El Islam, anticipémoslo brevemente, supuso una notable humanización de aquélla. El musulmán no podía aprovecharse en demasía del vigor del esclavo y debía concederle suficiente reposo y recuperación de fuerzas. El esclavo obtuvo entonces el derecho a exigir atención sanitaria. Podía en todo momento dar los pasos para obtener su rescate tras del cual ya no podía ser vendido de nuevo. La remisión de una parte de la suma del rescate, al objeto de acelerar la obtención de la libertad del esclavizado, era reputada como obra de caridad especialmente buena. «Si uno de tus esclavos desea la carta de libertad -dice El Corán- extiéndesela si conoces su bondad y dale una parte de la riqueza que Dios te ha prestado.»

La Iglesia cristiana, por su parte, propugnó enérgicamente el mantenimiento de la esclavitud e incluso su consolidación. Es más, fue ella la que convirtió en virtud la servil sumisión de las personas no libres.

Pablo, el Nuevo Testamento, la Patrística y la Iglesia abogan por el mantenimiento de la esclavitud

Jesús no se manifiesta en la Biblia acerca de la esclavitud. En Palestina, donde (según la Ley Mosaica) regía a la prohibición de tratar con crueldad a los esclavos, éstos se beneficiaban asimismo del descanso sabático, eran a veces manumitidos en las grandes festividades y tratados en general de modo más soportable por los judíos de modo que el problema no era seguramente tan acuciante entre ellos.

San Pablo, en cambio, en cuyas comunidades no faltaban de seguro esclavos, defiende ya la esclavitud. Mas aun, de él, de él se ha dicho con razón que es el más consecuente de los adversarios de la emancipación. En efecto, Pablo exhorta expresamente a las personas no libres a ser obedientes a sus amos. «¿Fuiste llamado a la servidumbre? No te dé cuidado y, aun pudiendo hacerte libre, aprovéchate más bien de tu servidumbre.» Pues «lo que en verdad importaba», como acentúa el teólogo G. V. Lechler a finales del Siglo XIX, «es que el mensaje de Cristo» (al que en la frase anterior se alude «como suave lluvia sobre una vega reseca»), «no fuese mal entendido, que la redención de la esclavitud impuesta por el pecado Y la culpa no fuese entendida como una especie de carta de libertad universal y que un esclavo [...] no se alzara por encima de sus señores»

¡Eso no, por favor! Pues la Iglesia y justamente ella formaba parte de esos señores. De ahí que sus servidores teológicos siempre cuidaran celosamente de que no se malentendiera la «doctrina de la libertad cristiana»: ni por parte de los esclavos; ni por parte de los campesinos de la Antigüedad o en la Edad Media; ni por parte de todos los pobres diablos oprimidos en cualquier época... De ahí que enseñasen que la «doctrina de la libertad cristiana» no se podía traspasar a la ligera y se refiere también «al aspecto social de la relación entre amo y esclavo». ¡Eso no, por favor! Enseñaron, verbigracia, el teólogo Lappas en su Tesis Doctoral ante la «Eximia Facultad de Teología Católica de Viena», cómo había que entender rectamente la cuestión de la «libertad cristiana»: a saber, como libertad interior, ¡interior! «Pablo ancló en la interioridad la clave para la solución de la cuestión de la esclavitud y sus esfuerzos no fueron en verdad vanos. Córmobrillaría mas de un ojo esclavo cuando supo de ese mundo maravilloso en el que se invitaba a entrar hasta al más humilde».


Esfuerzos que no fueron vanos en verdad. Eso es cierto, por desgracia. Lo del brillo de los ojos del esclavo, en cambio, pura literatura, abyección teológica o estupidez. ¿Cómo podían haber brillado los ojos de quienessufrían un suplicio cotidiano y vitalicio, cuyo mayor anhelo, naturalmente, era el de la libertad externa, toda vez que en lugar de ésta se le ofrecían un mero truco de clerizonte?

En plena concordancia con Pablo, todo el Nuevo Testamento aboga por el mantenimiento de la esclavitud. Vosotros, esclavos, aunad la palabra de Dios, sed obedientes a vuestros señores corporales, con temor y temblor, con la sinceridad de vuestro corazón, como si se tratara de Cristo.» «Desempeñad vuestras obligaciones servicialmente, como si se tratara del Señor.» «Exhorta a los esclavos a obedecer en todo a su señor y a vivir según la complacencia de éste, a no contradecir, a no malversar, sino a mostrar más bien plena y auténtica fidelidad.» También en el caso de que los amos no sean cristianos deben los esclavos respetarlos para no dejar en entredicho al cristianismo! También para atraer hacia él a los no creyentes. Y eso no es todo: el Libro de los Libros, la «Buena Nueva», exige la obediencia incluso frente a los amos de carácter duro y el paciente sufrimiento de sus golpes. Todo ello presentando a aquellos míseros el ejemplo del Jesús sufriente. ¡Es más, la Sagrada Escritura ordena a los esclavos cristianos servir con tanto mayor celo a sus señores cuando éstos sean cristianos! Y consuela a los esclavos y a buen seguro también a sus mujeres y niños, juntamente con toda la parentela restante, a la que el señor deshereda en provecho propio cuando muere su propio esclavo, con esta promesa: «Ya sabéis vosotros que recibiréis del Señor (el celeste) la recompensa de su herencia». ¡Eso sí que gustaba a los esclavistas!

Se ha calculado que la Epístola a los Colosenses, una falsificación bajo el nombre de Pablo, pero parte integrante del Nuevo Testamento, gasta 18 palabras en exhortar a los amos para que traten bien a sus esclavos y 56, en cambio, en exhortar a éstos a la obediencia frente a aquéllos. En la dirigida a los Efesios, otra falsificación bajo su nombre, esta relación es de 28 a 39. En otros tres pasajes sólo hallamos exhortaciones dirigidas a esclavos y criados.

También los escritos cristianos extracanónicos del siglo IIse opusieron enérgicamente a los movimientos de emancipación de los esclavos. Los portavoces cristianos les niegan el rescate con fondos de la caja común y exigen ¡«que no se pavoneen, sino que, en honor de Dios, pongan tanto más celo en las tareas propias de su servidumbre»! A sus señores deben ¡«estarle sujetos en el temor y el respeto, como si fuesen la imagen de Dios»! A los insumisos les intimidan con la amenaza de que en su día «se morderán convulsamente la lengua y serán atormentados con el fuego eterno». Esta advertencia a los esclavos, nos asegura el teólogo Lechlen «es muy atinada. Responde plenamente a la fe y es, a la pan completamente adecuada al interés práctico del cristianismo y de la Iglesia, de acuerdo con su posición en el mundo antiguo». ¡Y tanto!, pues los esclavistas cristianos representaban ante sus esclavos al «Señor de los cielos».

Las comunidades cristianas cuidaban no sólo de que sus esclavos fueran obedientes y dóciles incluso para con los amos paganos, sino que las ordenanzas eclesiásticas de Hipólito establecían como condición para que un esclavo «fuese admitido en el cristianismo» la presentación de un certificado de buena conducta sobre su comportamiento en un hogar pagano. Y hacia 340, el Sínodo de Gangra (en lucha contra la herejía de Eustaquio) decreta excomulgar y anatematizar a todo el que, «bajo pretexto de la piedad», enseñe a un esclavo a despreciar a su señor, a no servirle dócilmente y «con todo respeto» o a sustraerse a sus obligaciones:¡ decreto éste que pasó también a formar parte del Corpus Juris Canonici (vigente en la Iglesia católica hasta 1918)

Naturalmente, también los Padres de la Iglesia se convirtieron en portavoces de la clase dominante.

Para Tertuliano, la esclavitud es algo connatural al orden del mundo.
Los esclavos en cuanto tales son hostiles «por naturaleza», acechan y espían a través de la hendiduras de paredes y puertas las reuniones de sus propietarios. Es más, Tertuliano compara a los esclavos con los malos espíritus. El anatematizado Orígenes saluda ciertamente el precepto del Antiguo Testamento que manda conceder la libertad a los esclavos después de seis años, pero no recomienda a los cristianos que lo imiten. San Gregorio de Nisa predica, sí, sobre la manumisión de esclavos durante la Pascua, pero entiende bajo esa palabra la liberación del pecado y no de la esclavitud. Según el obispo Teodoro de Mopsuestia, la esclavitud no es un obstáculo para llevar una vida virtuosa y él mismo atribuye a designios divinos las diferencias sociales. San Jerónimo considera a los esclavos gente charlatana, derrochona, calumniadora de cristianos. En sus textos aparecen casi como sus explotadores. A lo largo de dos siglos escribe frases como éstas: «Se creen que lo que no se les da, se les quita; piensan únicamente en su salario y no en tus ingresos». «Para nada tienen en cuenta cuánto tienes tú y sí, únicamente, cuánto obtienen ellos.» E Isidoro, el santo arzobispo de Sevilla, el «último de los Padres de la Iglesia», sigue abogando como todos los de su laya por el mantenimiento de la esclavitud, tanto más cuanto que ésta es necesaria para refrenar mediante el «terror» las malas inclinaciones de algunos hombres.

También en opinión de Ambrosio, el Doctor de la Iglesia, es la esclavitud una institución perfectamente compatible con la sociedad cristiana, en la que todo está jerárquicamente organizado y la mujer, por ejemplo, ocupa una posición claramente inferior al hombre. (Este gran santo no se cansa de exponer la «inferioridad» del sexo femenino, ni de insistir en la necesidad del dominio del hombre y de la subordinación de la mujer; él como perféctior, ella como inferior. Pero este príncipe de la Iglesia no quiere ser injusto y sabe también elogiar la fortaleza de la mujer, cuyas «seducciones» hacen caer incluso a los hombres más eximios. Y por más que la mujer carezca de valores, ella es «fuerte en el vicio» y daña después la «valiosa alma del varón».)


Apenas podemos abrigar dudas sobre lo que semejante persona puede pensar acerca de sus esclavos. Ante Dios, por supuesto, amo y esclavp son iguales y uno y otro poseen un alma; es mas, en plano puramente espiritual, Ambrosio valora de tal modo el estado de privación de derechos que «muchos esclavos aparecen como los amos de sus amos» (K.P.Schneider). Pese a ello nos habla de la «bajeza» de la «existencia como esclavo, de la «oprobiosa esclavitud» y no anda remiso en conceptuarla de vergonzosa y vituperarla a cada paso, ni tampoco de tachar globalmente a los esclavos de infieles, cobardes, arteros, de moralmente inferiores, semejantes a la escoria. Con todo, si se soporta dócilmente, la esclavitud no es una carga y si muy útil para la sociedad, en una palabra: es un bien, undon de Dios. Y es que donde lo que está en juego es el poder, no cabe exigir lógica alguna. «hay que creer y no es lícito discutir» (Credere tibi iussum est, non discutere perrmissum: Ambrosio).

Ni que decir tiene que también para Juan Crisóstomo la fe está por encima de todo. La fe y el reino de los cielos. De ahí que nuestro «Doctor de la Iglesia socialista» remita a los esclavos al más allá. Sobre la Tierra, nada les cabe esperar Es cierto que Dios creó a los hombres como nacidos para la libertad y no para la esclavitud. La esclavitud, no obstante, surgió como consecuencia del pecado y existirá, consiguientemente, mientras pequemos. (Y no es Crisóstomo el único: también otros Padres de la Iglesia enseñan que la esclavitud perdurará hasta el final de los tiempos, «hasta que la iniquidad cese y se declare vano todo dominio, todo poder del hombre y Dios esté todo Él en todo».) Ahora bien, sólo la esclavitud bajo el pecado causa daño, no, en cambio, la única. Tampoco el vapuleo de los esclavos. El santo «comunista» está contra toda «clemencia inoportuna». También se opone, como antaño Pablo, a toda subversion. Con gran elocuencia propaga sin ambages el mantenimiento de la miseria: «Si erradicas la pobreza -alecciona a los hombres-, aniquilas con ello todo el orden de la vida. Destruyes la vida misma. No habría ya ni marineros, ni pilotos, ni campesinos, ni albañiles, ni tejedores, ni remendones, ni carpinteros, ni artesanos del cobre, ni enjaezadores, ni molineros. Ni éstos ni otros oficios podrían subsistir [.....] Si todos fuesen ricos, todos vivirían en la ociosidad -¡como los ricos, se echa de ver!-. Y así todo se destruiría y se arruinaría.»

Por otra parte, claro está, también Crisóstomo afirma lo habitual: que «esclavo» y «libre» son meros nombres. La cosa misma ha dejado ya de existir. ¡El bautizo ha hecho ya de todos los que antes vivían como esclavos y prisioneros hombres libres y ciudadanos de la Iglesia! Es muy significativo que ese Doctor de la Iglesia incluya en la esclavitud, entendida en sentido lato, la servidumbre de la mujer bajo el hombre, culpa de Eva: por haber tratado con la serpiente a espaldas de Adán. De ahí que el hombre deba dominar sobre la mujer y que «ésta deba someterse a su dominio» y reconocer «con alegría su derecho a dominarla». «Pues también al caballo le resulta útil contar con un freno [........]

Agustín defiende la esclavitud del modo más resuelto. En su época, cada casa señorial tenía todavía esclavos y las más ricas solían tener centenares. El precio comercial del esclavo era a veces inferior al de un caballo. (En la Edad Media cristiana, el precio de los esclavos rurales se redujo en ocasiones a menos de un tercio y a comienzos de la Edad Moderna, en el Nuevo Mundo católico se llegaron a pagar 800 indios por un único caballo: una prueba adicional, por cierto, de la alta estima que el catolicismo guarda para con los animales.)

La esclavitud, según Agustín, concuerda con la justicia. Es consecuencia del pecado, un componente consustancial con el sistema de propiedad y fundamentado en la desigualdad natural de los hombres. (En opinión del obispo de Hipona, tan dado a los gestos de humildad, ni siquiera en el cielo existe la igualdad, pues también allí -¿cómo se habría enterado'?- «hay, sin duda alguna, grados» y «un bienaventurado tendrá preferencia respecto a otro»: ¡su sed de gloria se extiende hasta la eternidad!> Por todas partes jerarquía. Por todas partes grados. Por todas partes difamación. La subordinación del esclavo, al igual que la subordinación al hombre por parte de la mujer, es para Agustín puro designio divino. «Sirve a imagen mía; ya antes de ti yo también serví al injusto.» Con toda energía se opone Agustín a que el orden vigente sea alterado con violencia y a que el cristianismo fomente la emancipación de los esclavos. «Cristo no hizo hombres libres de los esclavos, sino esclavos buenos de los esclavos malos.» La fuga, la resistencia y, con mayor razón, cualquier acto de venganza de los esclavos merecen la más enérgica condena por parte de Agustín, quien desea ver a tales pessimi servi en manos de la policía o de la justicia. Exige celosamente de los esclavos una obediencia y una fidelidad humildes. No deben rebelarse arbitrariamente contra su esclavización; deben servir de corazón y con buena voluntad a sus señores. No bajo la presión de constricciones jurídicas, sino por pura alegría en el cumplimiento de sus obligaciones, «no por temor insidioso, sino en amorosa fidelidad» y ello hasta que Dios «esté todo Él en todo», es decir ad calendas graecas (hasta la semana que no tenga viernes). A los amos les permite, en cambio, el Doctor de la Iglesia castiga con palabras o golpes a los esclavos, pero, eso sí, ¡en el espíritu del amor cristiano! Y es que Agustín es muy capaz, incluso, de consolar por una parte a los esclavos haciéndoles ver cómo su suerte responde al designio divino, y hacer ver a los amos, por la otra, cuán grandes son los beneficios materiales que para ellos se deducen de la domesticación eclesiástica de los esclavos. Hay más: a los esclavos cristianos que, remitiéndose al Antiguo Testamento -a este respecto más progresista que el Nuevo Testamento, solicitan su manumisión tras seis años de servicios, les responde con una brusca negativa.

Como quiera que la Iglesia no hizo nada para suprimir la esclavitud y sí cuanto pudo para mantenerla, los teólogos no se cansan de escudarse en subterfugios. Eso cuando no osan, acordándose de que la mejor defensa es un ataque, negar la realidad misma de los hechos.

Subterfugios apologéticos y mentiras acerca de la cuestión de la esclavitud

El argumento principal de los bellacos clericales en este contexto es el siguiente: el cristianismo deparó a los esclavos la equiparación religiosa, su nuevo y decisivo logro humano.
Se asegura, por ejemplo, que la declaración de Pablo: «Aquí no hay ya judío ni griego, no hay ya siervo ni libre, no hay ya varón ni mujer; pues todos sois una sola cosa en Cristo Jesús» (frase que con distintas variantes emerge acá y allá en sus escritos), elevó con gran sabiduría la cuestión de la esclavitud a un nivel superior, superándola con ideas cristianas y minando por dentro toda la institución de la esclavitud. Se afirma que «fue justamente el codearse de amos y esclavos en los oficios divinos del cristianismo lo que redundó grandemente en beneficio de la situación social de los esclavos». (¡Algo así como los beneficios que obtienen los pobres al codearse con los ricos en los «oficios cristianos» de hoy!)Un jesuita que propala sin ambages la «verdad» de que el evangelio «abolió la esclavitud» fundamenta su aserto remitiéndose a Jesús, quien «infundió un dulce amor en amos y esclavos haciendo de ellos seres muy próximos». Otro de estos fulleros declara que el cristianismo «llevó gradualmente a los esclavos a un estatus social que no difería gran cosa del de un obrero libre o un criado actuales». Uno de los teólogos moralistas más conspicuos del presente nos cuenta que los señores no veían en los esclavos sino a «hermanos y hermanas por amor a Cristo. El esclavista pagano se convirtió en un padre para sus servidores. Juntamente con su obligación acrecentada (!) de prestarle obediencia y respeto, los esclavos asumieron también el amor a su señor como hermano suyo en Cristo (1 Tim. 6, 2). Con ello quedaba resuelta, en el fondo. la cuestión social».¡Resuelta para los señores cristianos! ¡Y para los teólogos cristianos! ¡Y nada menos que durante más de milenio y medio!
En realidad la equiparación religiosa de los esclavos era tan poco novedosa como otros aspectos del cristianismo. Ni en la religión de Dionisio ni en la Stoa se hacía el menor hincapié en las diferencias de raza, nación, estamento o sexo. En ellas no se hacía acepción de señores o esclavos, de pobres o ricos, sino que se tenía en pie de igualdad a viejos y jóvenes, a hombres y mujeres e incluso a esclavos, considerando que todos los hombres eran hermanos e hijos de Dios dotados de los mismos derechos. Que libres y esclavos celebrasen conjuntamente los misterios era algo perfectamente normal en la época imperial. Y entre los judíos, los esclavos estaban cuando menos equiparados a los niños y las mujeres en el plano religioso.227

La humanización en el trato a los esclavos, atribuida después al cristianismo, no era de hecho sino un eco tardío de los filósofos paganos Platón, Aristóteles, Zenón de Citio, Epicúreo, etc., quienes mucho tiempo atrás habían recomendado ya con gran énfasis mostrarse benévolos y afables con los carentes de libertad. También de Séneca, quien escribió en cierta ocasión: «Maltratamos a los esclavos como si no fueran seres humanos sino bestias de carga. El esclavo tiene también derechos humanos, es digno de la amistad de los hombres libres, pues nadie es prócer por naturaleza y los conceptos de caballero romano, liberto y esclavo no son sino nombres vacíos. acuñados por la ambición o la injusticia». Todas esas diferencias no eran vistas por la Stoa -al revés que en la Iglesia cristiana como derivadas del designio divino, sino, atinadamente, como resultado de un desarrollo surgido de la violencia.

En el cristianismo, en cambio, los esclavos gozaron de los mismos derechos -y ello tan sólo en el plano religioso- únicamente en la Iglesia primitiva. ¡Después, un esclavo ya no podía ser sacerdote! La primera prohibición a este respecto la promulgó, presumiblemente, el papa Esteban 1 en el año 257. Más tarde, León 1 el Grande criticó la ordenación de sacerdotes «que no vengan recomendados por un linaje idóneo». «Personas -observa con riguroso celo este papa y Doctor de la Iglesia- que no pudieron obtener la libertad de parte de sus señores acaban ocupando el alto puesto del sacerdocio como si un vil esclavo (servilis vilitas) fuera digno de tal honor».

Los apologetas se pavonean a menudo mencionando el hecho de que algunos cristianos concedieron ocasionalmente la libertad a miles de esclavos. Dejemos aparte que se trata de excepciones sin el menor peso (habitualmente se menciona un único caso) y subrayemos esto: los cristianos no estaban en lo más mínimo moralmente obligados a manumitir a los esclavos. Y no sólo eso: «No hay por lo que respecta a esta época el menor indicio de una tendencia general hacia la liberación de los esclavos». Peor aún: «Nunca se instó a ningún amo a obrar en ese sentido [...]» (Gulzow). Resulta «casi imposible decir que los cristianos más conspicuos de finales del siglo IV animasen a los propietarios de esclavos a la manumisión gratuita. Esta parece haber sido mucho más rara que en los dos primeros siglos de la Roma imperial» (Grant). O peor aún: «La cifra de esclavos en las plantaciones parece aumentar considerablemente en esa época respecto a las anteriores». 230

Todo lo anterior es tanto más fatal, vergonzoso y significativo cuanto que la manumisión era, desde siglos atrás, un hecho habitual en la Antigüedad.

Ya en la antigua Grecia se acudía con frecuencia a la manumisión. También en Roma, donde probablemente desde el siglo IV a. de C. la manumisión de un esclavo era grabada con un impuesto del 5 % de su valor, pese a lo cual el número de manumisiones no dejó de crecer. Hasta el año 209 a. de C. los ingresos basados en ese impuesto aumentaron a casi 4.000 libras de oro. Y si hasta la segunda guerra púnica se puede hacer una estimación aproximada de 1.350 esclavos manumitidos al año, en la primera mitad del siglo I a. de C. ese promedio asciende a 16.000. En el siglo I de la era cristiana la manumisión por parte de los paganos era tan frecuente que el Estado tuvo que intervenir contra ello. Los señores paganos manumitían a veces de forma masiva o decidían testamentariamente

esas manumisiones y de hecho es de los cristianos de quienes se oye más raramente que manumitan.23

Hubo, sí, manumisiones de esclavos de la Iglesia, pero, por ejemplo, el IV Concilio de Toledo permite a los obispos la manumisión sólo en caso de que indemnicen por ella a la Iglesia de su propio peculio. En caso contrario el sucesor de un obispo podría anularla sin más (Can. 67). Además de ello, todo obispo que liberase a un esclavo sin atender al derecho de protección de la Iglesia ¡tenía que compensar a ésta con dos esclavos sustitutorios! (Can. 68). Finalmente, y en eso si que fue novedosa, la Iglesia hizo imposible la manumisión de sus esclavos: eran inalienables en cuanto que «bienes eclesiásticos».

Y todavía hay más: la Iglesia de Cristo, la proclamadora del amor al prójimo, de la Buena Nueva, se cuidó de que el número de esclavos aumentase de nuevo. De ahí que en 655 el IX Concilio de Toledo en su lucha -según propia confesión, estéril- contra la lujuria de los clérigos declarase que: «Quien pues, desde el rango de obispo al de subdiácono, engendre hijos en execrable matrimonio, sea con mujer libre o con esclava, debe ser canónicamente castigado. Los niños nacidos de esta mácula no sólo no podrán recoger la herencia de sus padres, sino que pertenecerán de por vida como esclavos a la iglesia a la que sus padres, que los engendraron ignominiosamente, hubiesen estado adscritos» (Can. 10).


El mismo san Martín, patrón de Francia y de la cría de gansos, quien, como es de dominio público, siendo todavía soldado, regaló la mitad de su capote (¿por qué no el capote entero?) a un mendigo desnudo ante las puertas de Amiens, una vez llegado a obispo (¡algo que consiguió entre otras cosas gracias a sus resurrecciones de muertos!) mantuvo bajo sí a 20.000 esclavos, ¡lo cual ya no es de dominio público! ¡La leyenda si que la conoce todo el mundo! (Por cierto que otra leyenda, según la cual un ganso, el «ganso de san Martín», habría delatado el escondrijo del santo donde éste se ocultó -gesto muy propio de una persona vinculada a círculos tan poco ambiciosos- para sustraerse a la elección como obispo, dio pie para el pago de un tributo de esa especie el Día de San Martín).

Todas las afirmaciones de los apologetas sobre la mejora de la suerte de los esclavos en la época cristiana son falsas. Lo cierto es más bien lo contrario.

Si bien es cierto que en los primeros siglos se produjeron ligeros cambios en favor de los esclavos, cambios determinados ante todo por la doctrina estoica de la igualdad de todos los hombres y que hallaron su reflejo en la legislación social del imperio, especialmente en la de Adriano, en el siglo IV se impuso una tendencia de signo opuesto. La confirmación legal de la esclavitud se acentuó después de que el Estado se hiciera cristiano.

Mientras que antaño la relación sexual entre una mujer libre y un esclavo conllevaba la esclavización de aquélla, la ley promulgada por el primer emperador cristiano el 29 de mayo de 326 determinaba con efectos inmediatos que la mujer fuese decapitada y que el esclavo fuese quemado vivo. Las disposiciones contra los esclavos fugitivos fueron endurecidas en 319 y 326 y en 332 se declaró lícito atormentar a los esclavos en el curso del proceso. Mientras que un decreto de Trajano prohibía taxativamente que los niños abandonados fuesen esclavizados bajo una u otra circunstancia, otro promulgado en 331 por Constantino, el santo, decretaba su esclavitud a perpetuidad. En Oriente esta ley mantuvo una vigencia de dos siglos, hasta 529. En el Occidente cristiano, perduró, al parecer, ¡hasta la abolición de la esclavitud! Ocasionalmente el clero animó, incluso, a las mujeres a depositar delante de las iglesias a los niños nacidos en secreto a los cuales criaba después para convertirlos, más que probablemente, en esclavos de la Iglesia.

Las mismas leyes canónicas confirman ese deterioro legal de los esclavos en la era cristiana.

Si, por ejemplo, la Iglesia no había puesto antaño el menor reparo para que los esclavos comparecieran ante los tribunales como acusadores o testigos, ahora el Sínodo de Cartago (419) les negaba expresamente ese derecho y en lo sucesivo se atuvieron estrictamente a esa prohibición. El Estado cristiano llegó a imponer a los señores el deber de la conversión de sus esclavos, aunque para ello hubiesen de valerse también del látigo. El derecho de asilo fue asimismo limitado en perjuicio de los esclavos. Si un esclavo se refugiaba en una iglesia, el sacerdote debía denunciar el hecho en un plazo máximo de dos días. Si el amo prometía perdón, la Iglesia tenía la obligación de entregárselo. Tampoco la implantación de la jurisdicción obispal modificó lo más mínimo la posición jurídica de los esclavos. Otro tanto cabe decir de la manumissio in ecelesia, el privilegio, ya concedido por Constantino, de que la manumisión pudiera efectuarse en el templo. Ello no aumentó siquiera las oportunidades de manumisión, pues ésta ya estaba en manos de los esclavistas hacía ya mucho tiempo.

En su pormenorizada investigación acerca de la Política de cristianización y la legislación sobre la esclavitud de los emperadores romanos desde Constantino hasta Teodosio II, H. Langenfeld ha examinado en detalle las leyes de los soberanos cristianos relativas a los esclavos, llegando a la conclusión de que normas como las del asilo «no constituían en último término nada esencial para los servidores de Dios y que debiéramos por ello considerarla como un valor manipulable en el caso de una negociación con las instancias estatales. No debemos admirarnos por consiguiente de que Teodosio II, apenas transcurrido un año después de conceder y garantizar a la Iglesia el derecho de asilo y de protección a todas las personas sin excepción, negase ese derecho frente a los esclavos. Como quiera que esa medida, como ya se expuso, no pudo ponerse en vigor sin la aprobación del clero, ello confirma la conclusión de que el clero no pensaba en modo alguno en defender intransigentemente, en pro de un ideal humanitario, los intereses de los esclavos frente a] Estado. Al revés: la Iglesia estaba dispuesta a hacer concesiones de toda índole y sin el menor escrúpulo [...] Se compagina con esa tendencia el hecho de que las leyes de los emperadores cristianos para promover la causa de la Iglesia y someter a sus enemigos. en la medida en que conciernen a la cuestión aquí planteada, dejasen prácticamente intocada la situación jurídica de los esclavos [...]. Constatemos además que la cristianización de la legislación no impulsó hacia adelante el proceso de humanización del derecho relativo a los esclavos, proceso puesto en marcha por los emperadores de los siglos II y III».236

Eso sí, subterfugios, sermones eufemísticos y jactanciosos, tratados y libros, todo ello abundaba como las arenas del mar. Verbalmente asistían, desde luego, a los pobres, a los paupérrimos: y también en la actualidad se siguen ocupando de ellos por medio, digamos, de las «encíclicas sociales» de los papas, dirigiendo palabras muy serias a los ricos. que no perturban a éstos, pero simulan ante los pobres, los tutelados, que cuentan con la protección de la Iglesia. Esta quería que el amor y la bondad determinasen el trato con los esclavos y junto a ello también algún que otro latigazo. De ahí que hasta el Doctor de la Iglesia Crisóstomo, tan comprometido «socialmente», nos informe así en su diálogo con una cristiana propietaria de esclavos: «Pero, se objeta, ¿acaso ya no es ya legítimo el azotar a una esclava?». «Por supuesto -replica el predicador-, pero no sin cesar (!) ni con desmesura, ni tampoco por un mero error en sus tareas, sino tan sólo cuando corneta un pecado en perjuicio de su propia alma». O sea, ¡no cuando transgreda los preceptos de su ama, sino los de su Iglesia!.


El clero estimaba sus propias instrucciones como algo situado por encima de todo lo demás. Poco contaban frente a ellos la felicidad o la mera existencia humana. O la vida de un esclavo, por ejemplo. El Sínodo de Elvira permitía que una mujer que hubiese matado a latigazos a su esclava volviese a tomar la comunión después de siete o, en su caso, cinco años de penitencia, «según que la hubiese matado premeditada o fortuitamente». Ese mismo sínodo, en cambio, negaba la comunión de por vida, incluso a la hora de la muerte, a las celestinas, a las mujeres que abandonasen a su marido y se tomaran a casar, a los padres que casasen a sus hijas con sacerdotes paganos; incluso a los cristianos que pecasen repetidas veces contra la «castidad» o que hubiesen denunciado a un obispo o a un sacerdote sin posibilidad de aportar pruebas. ¡Todo ello era para la Iglesia mucho peor que el asesinato de un esclavo!

De ahí que la era cristiana apenas significó una debilitación de la esclavitud. Todavía se produjeron cacerías de esclavos, por decirlo así, hasta en las más altas esferas. Siguiendo los pasos de sus antecesores paganos, los emperadores cristianos del siglo IV transportaron grandes cantidades de prisioneros de guerra germánicos hacia el interior del imperio, los vendieron a personas privadas o los asentaron como colonos, sujetos, por supuesto, a servidumbre, de modo que sólo podían ser vendidos, heredados o regalados juntamente con la tierra. Todavía a finales del siglo IV, algunos oficiales de la frontera ponían tal celo en el comercio de esclavos que de ello se derivaban perjuicios para la defensa del imperio.

También los mercados de esclavos, en los que éstos se exponían a la vista y se pujaba por personas como si fuesen animales, perduraron bajo el cristianismo. La Iglesia permitía expresamente visitar los mercados para comprar esclavos. Los mismos padres podían poner en venta a sus hijos, y aunque es cierto que el emperador Teodosio prohibió un acto así en 391, fue autorizada de nuevo por la fuerza de las circunstancias. Quien no fuera esclavo él mismo, podía convertirse en esclavista. Sólo los cristianos pobres carecían de esclavos. En los demás hogares vivían, según el patrimonio y la posición, tres, diez o incluso treinta esclavos. Hasta en la misma iglesia, los creyentes ricos aparecían rodeados de sus esclavos. Había algunos que poseían millares de ellos: según Crisóstomo, un contingente de entre 1.000 y 2.000 esclavos era completamente normal en los dominios de Antioquía. Eran seres humanos que a menudo valían menos que los animales a los ojos de sus amos y podían ser objeto de golpes, tormentos, mutilaciones. Podían ser encadenados y matados. Ninguna ley estatal se preocupaba por ello. También para los cristianos constituía la esclavitud un componente natural del «orden» humano. Que no era forzoso pensar así lo demuestra Gregorio de Nisa, según el cual no era lícito poseer esclavos; opinión, desde luego, totalmente singular.

Los castigos seguían siendo duros. «A los esclavos se les puede golpear como si fuesen piedras», decía una sentencia citada por Libanio. No eran infrecuentes por entonces castigos de 30 o de 50 golpes. Las mujeres ricas ataban a las esclavas a su cama y las hacían azotar. También se podía meter a los esclavos en calabozos privados, hacerles mover la piedra del molino o marcarlos en la frente. En la época de Alarico 11(484-507), la Lex visigotorum ordenaba que todos los esclavos que se hallasen en las cercanías, en caso de que fuese asesinado su señor, fuesen torturados y bastaba que hubiesen podido coadyuvar, del modo que fuese, al asesinato para ser ejecutados. Perduraba así la situación de hacía siglos. Si esta ley fue o no aplicada entre los visigodos es algo que no ha podido, desde luego, ser documentado.

La Iglesia, en todo caso, respetaba plenamente el derecho de propiedad de los señores y asumía con creciente resolución las pretensiones de la clase de los propietarios cuanto más rica se hacía ella misma y más le urgía emplear esclavos. De ahí que, siglo tras siglo, impidiese la mejora de la situación legal de éstos y que no sólo no luchase contra la esclavitud, sino que la consolidase. Hasta el campo ortodoxo constata «un empeoramiento de la situación de los esclavos con respecto a la época preconstantiniana» (Schaub), coincidiendo así con la opinión unánime de la investigación crítica. Para la Iglesia antigua, la esclavitud era una institución imprescindible, útil por demás y tan natural como el Estado o la familia. El número de esclavos no disminuyó en el siglo v ni en la temprana época merovingia, sino que más bien aumentó. Su suerte no mejoró; empeoró. Se considera verosímil que en el Occidente cristiano hubiese más esclavos que bajo los emperadores paganos en Roma. Hasta los monasterios tenían esclavos, tanto para las tareas del monasterio, como para el servicio personal de los monjes. Y cada vez que en algún lugar de este Occidente cristiano desaparecía [a esclavitud, ello dependía de la situación política y económica general, pero nunca de una prohibición eclesiástica. Se dio más bien el caso, como subraya el afamado teólogo Ernst Troeltsch, de que «a finales de la Edad Media la esclavitud cobró nuevo auge y la Iglesia no sólo participaba en la posesión de esclavos, sino que imponía derechamente la esclavitud como castigo en las más variadas circunstancias».


A despecho de la evidencia de estos o de otros hechos incriminatorios para la Iglesia (véanse páginas siguientes) no falta, con todo, una obra clásica católica, de varios volúmenes, que se atreva a hacer, en 1979, estas afirmaciones: «Pero al mismo tiempo, ninguna institución ni grupo social del mundo abogó de forma tan decidida y tan amplia como la Iglesia por aliviar la suerte de los esclavos». ¿Qué tiene por ello de sorprendente que también el papa Juan Pablo II, en ese mismo año de 1979 y desde Sudamérica, donde antaño cincuenta o más millones de indios y negros fueron inmolados bajo el poder católico, a veces en el curso de masacres que posiblemente no tienen parangón en la historia de la humanidad, pudiera declarar ante la faz del mundo: la Iglesia católica desarrolló aquí «el primer derecho internacional», se comprometió «en favor de la justicia» y «de los derechos humanos», «dando inicio a una obra espléndida» y trayendo aquí «la era de la salvación»? De personas así no cabe esperar que se atemoricen jamás ante las más monstruosas desvergüenzas ni mentiras históricas.

Esta Iglesia aportó obras espléndidas, la era misma de la salvación, ya en la antigüedad, en la que no sólo prolongó la esclavitud tradicional, sino que también asumió y fomentó con todas sus fuerzas la nueva esclavitud naciente, el colonato, a la par que se convertía en la fuerza ideológica dominante en el primer Estado despótico cristianizado de la historia.

La génesis del colonato: Una nueva forma de esclavitud

La nueva sociedad cristiana surgida en el siglo IV se distingue marcadamente de aquella otra más abierta, más socialmente diferenciada, de talante liberal-capitalista, propia de la época imperial. Pues esta última, de la que surgiría después la cristiana, presentaba ciertamente la jerarquía tradicional de senadores, caballeros y plebe, pero era, simultáneamente, de mayor movilidad social. El acceso de un estamento a otro no estaba tan rigurosamente interceptado como fue después el caso en los comienzos de la era cristiana. Permitía una fluctuación considerablemente mayor en el interior del entramado social; un intercambio personal considerable entre las profesiones y las clases, el encumbramiento mediante el dinero, las posesiones, el servicio al imperio. Lo que surgió después fue una sociedad de jerarquización mucho más rígida, con una severa formación profesional hereditaria y con una separación impermeable entre los estamentos.

Todo ello se manifiesta con particular claridad en la formación del colonato, que, en un proceso que abarcó todo un siglo, acabó sustituyendo a la esclavitud rural, cada vez menos rentable, pese a su empleo masivo en los grandes latifundios, frente a las granjas pequeñas y medianas. El colonato resultaba más productivo en tal situación.

La palabra colono en un sentido lato significa pequeño campesino. En el sentido aquí presupuesto, el determinado por la moderna investigación, designa al pequeño aparcero, que, a través de entregas en especie y de prestación personales de laboreo o de acarreo, fue cayendo paulatinamente en una dependencia económica cada vez mayor respecto a los grandes propietarios y acabó por quedar sujeto a la gleba. La tendencia a sujetar a los pequeños campesinos a la gleba, especialmente en las fincas propiedad del emperador, fue despuntando ya desde Vespasiano, si bien no en forma de coacción legal, sino mediante la concesión de privilegios. En los siglos III y IV, sin embargo, cuando las grandes campañas victoriosas y las consiguientes importaciones masivas de esclavos se hicieron más raras y, por otra parte, la situación económica exigía cada vez más el establecimiento de colonos, el nuevo sistema de producción fue tomando cuerpo hasta convertirse en la forma dominante de explotar la tierra en la época tardía del gran imperio y en los primeros tiempos del imperio bizantino.

En un principio, los colonos eran, en el plano legal, reputados como personas libres, pero en la época cristiana se fueron asimilando gradualmente a los esclavos en lo legal, a la par que se les iba degradando, también en lo social, al estatus de aquéllos.


Una ley de Constantino del año 332 distingue todavía netamente entre esclavos y colonos, pero ya este emperador, el primero entre los cristianos, ordenó aherrojar a los colonos fugitivos (coloní odscrpticii) e incluso a los que planeaban su fuga -justo lo que se hacía con los esclavos.- y obligarles a prestar su trabajo. Teodosio I volvió a recurrir a esa ley. denomina ingenui (libres por nacimiento) a los colonos, pero tambien dice de ellos que son siervos de la tierra a la que pertenecen por n miento (servi [...j terrae ipsius cui nati sunt). Ya bajo Constantino, obstante, perdió el colono el derecho de cambiar de lugar de residencia No era ciertamente el esclavo de su señor, por decirlo así, pero sí de tierra donde había nacido. Ya no podía ir adonde le apeteciera, pues podía abandonar ya nunca la tierra de cuyo cultivo se había hecho cargo Si se convenía en fugitivo de la misma podía ser perseguido y retornado con violencia. El colono era semilibre y vendido o arrendado con su familia y con la tierra. Estaba privado de algunos derechos, pues la más mínima transgresión por su parte podía ser castigada físicamente. A que denunciara a un mendigo, libre por nacimiento, se le adjudicaba éste último como colono, en el supuesto de que tuviera la suficiente fuerza fisica.

Pero mientras que, hasta finales del siglo IV, el colono gozaba de plenos derechos procesales frente a no importa qué persona, incluido el propio señor, los hijos de Teodosio, los emperadores católicos Arcadio y Honorio, limitaron en 396 por ley esos derechos a un solo punto: la denuncia por cobro de intereses excesivos. Justiniano, cristiano entre los cristianos, dio un paso más en la dirección señalada por sus antecesores, paso expresado en su famosa formulación: «¿Qué diferencia puede advertirse ya entre los esclavos y los colonos adscripticios, puesto que ambos sujetos al poder de su señor y éste puede manumitir al primero con su hacienda (peculium), pero también puede expulsar al segundo de su jurisdicción en compañía de su lote de tierra?». El mismo Justiniano extiende en 530la transmisión hereditaria del estatus de colonato a los niños habidos entre un hombre libre y una mujer perteneciente a aquel estamento como conclusión, procuró sujetar a la gleba a los hijos habidos entre colono y una mujer libre.

Todo ese desarrollo tendía a arrebatarles la libertad de movimiento. Los pequeños campesinos se fueron cargando de deudas y fueron víctimas de usureros y chupasangres. En una palabra, se hicieron dependientes de ellosy se convirtieron en colonos suyos. El número de colonos constituía probablemente, ya a finales del siglo IV, un múltiplo de los campesinos libres. El destino de aquéllos, gradualmente capitidisminuidos en sus de derechos, era más duro que el de los auténticos esclavos, pues su explotación se «endureció aún más» (Schulz-Falkenthal) y «a menudo se veían agobiados por tributos adicionales y por el aumento de las prestaciiones de trabajo» (Held). De ahí que muchos esclavos renunciaran a su «liberación». Los colonos fueron cayendo así en una «situación semejante a la de los esclavos» (Wieling) y a los grandes terratenientes, un colono les costaba menos que un esclavo, pues a éste lo tenían que alimentar y vestir.

¿Qué hizo la Iglesia, que era en verdad nexo de unión (y atadura) entre los señores propietarios de la tierra y el colonato, a la vista de aquel proceso de endurecimiento y esclavización sociales? ¿Intervino activamente? ¿Intentó impedirlo? Todo lo contrario: ese proceso cuadraba con sus intereses, con su propia posición, en continuo ascenso, de poder económico y político. Al margen de eso, hay testimonios explícitos de que también en las fincas de la Iglesia trabajaban colonos. De aquí que ella «contribuyera decisivamente a que la nueva sociedad reconociera por doquier la idea de la prestación obligada de servicios, con lo cual fomentó, indirecta pero considerablemente, la cimentación de las relaciones vigentes de autoridad y dependencia. Se convirtió en un pilar del sistema de coacción estatal» (F.G. Maier).


El nacimiento del Estado despótico cristiano: Corrupción, explotación y supresión gradual de las libertades

La formación de nuevas capas sociales viene a coincidir justamente con la consolidación de los estamentos a lo largo del siglo IV. La sociedad se va haciendo después más inmóvil y el estatus radicado en el nacimiento se convierte en el factor decisivo para la pertenencia a uno u otro grupo social. La adscripción a un oficio determinado llegó, finalmente, a ser obligatoria. El hijo de un funcionario de la administración tenía que ser a su vez funcionario de la administración y el hijo de un carnicero, carnicero. Se intentó, incluso, asegurar el mantenimiento de los contingentes del ejército haciendo hereditaria la profesión de soldado. Es más, el emperador Constancio quiso que la misma profesión de sacerdote se convirtiera en hereditaria, de lo cual desistió más tarde.

La rigidez de este sistema cristiano de coacción debiera quedar ilustrada por este decreto: «Decretamos que los hijos de panaderos que no tengan aún capacidad jurídica queden libres de la obligación de cocer pan hasta cumplir los veinte años. Es necesario, no obstante, que en su lugar se dé empleo a otros panaderos, corriendo ello por cuenta de todo el gremio. Una vez cumplidos los veinte años, los hijos de los panaderos están obligados a asumir las obligaciones laborales de sus padres, pese a lo cual, Sus sustitutos deberán seguir siendo panaderos». La fuga de estas corporaciones coactivas fue perseguida con medidas punitivas y la reincorporación.....

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